El caso más reciente involucra a un menor de 14 años capturado en el Callao mientras intentaba atacar un negocio, presuntamente bajo órdenes extorsivas enviadas por teléfono.
El panorama delictivo en el Callao ha sufrido una transformación crítica en lo que va del 2026, con la detención de al menos 15 menores de edad implicados en delitos de alta peligrosidad. La tendencia, reportada por la Policía Nacional del Perú (PNP), revela un incremento en la participación de adolescentes en redes de sicariato y extorsión, las cuales se caracterizan por el empleo de armamento de guerra y métodos de organización cada vez más sofisticados que desafían la seguridad ciudadana.
Vacíos legales y captación infantil
Uno de los mayores obstáculos para las autoridades es la limitación de la normativa vigente, la cual impide procesar penalmente a menores de 14 años. El general Espinoza, jefe policial de la región, ha señalado la detección de casos donde niños de apenas 12 años operan como sicarios bajo las órdenes de bandas organizadas. Debido a su condición de inimputables, la policía se ve obligada a entregarlos a sus padres, una situación que facilita la reincidencia y permite que las organizaciones criminales los utilicen estratégicamente para evadir la acción de la justicia.
Modalidades de ataque y evidencia criminal
Las organizaciones han diversificado sus tácticas mediante el uso de vehículos ligeros como motos eléctricas para ejecutar ataques rápidos en puntos vulnerables del puerto. En un episodio reciente, un adolescente de 14 años fue capturado en la avenida Comandante Pérez Salmón tras intentar incendiar un restaurante por encargo.
En su teléfono móvil se hallaron instrucciones explícitas para el atentado, donde se le ordenaba quemar el inmueble como medida de presión extorsiva, confirmando que estos menores actúan bajo una dirección criminal externa y digitalizada.
Respuesta institucional y violencia en el transporte
La violencia se ha extendido incluso al servicio público, como demuestra la captura de alias “Fighter”, un joven de 16 años detenido tras herir a dos personas en un bus de transporte masivo. El coronel César Lozano Salvador, jefe de la División de Unidades Especiales, enfatizó que existe un patrón deliberado de captación de jóvenes para tareas de intimidación y homicidio por encargo.
Aunque los operativos en vías principales han logrado contener temporalmente los ataques, la escalada de violencia juvenil representa un desafío inédito que exige una revisión urgente de las políticas de prevención y sanción vigentes.
