Investigadores analizaron la flora de 78 parques y 23 bermas centrales para catalogar la diversidad local.
Un reciente estudio botánico ha desafiado la percepción de Lima como una urbe de cemento al revelar una sorprendente biodiversidad en el distrito de Miraflores. Investigadores de la Universidad Científica del Sur (UCS) identificaron 203 especies de plantas y árboles, una cifra que supera la riqueza floral de ecosistemas silvestres como lomas y humedales costeros.
El hallazgo, liderado por el biólogo Héctor Aponte y el ingeniero Rafael Obando, destaca el potencial de los espacios urbanos como ecosistemas vivos, donde también se ha reportado la presencia de casi 200 especies de insectos.
Metodología y alcance del hallazgo científico
La investigación, publicada en la Revista de la Academia Colombiana de Ciencias, se basó en un exhaustivo trabajo de campo que abarcó 78 parques y 23 bermas centrales. Los científicos documentaron exclusivamente la flora leñosa, incluyendo árboles, arbustos, palmeras y cicas, recolectando muestras que fueron preservadas en el Museo de Historia Natural de San Marcos.
Para la identificación, se utilizaron claves taxonómicas y la comparación con herbarios nacionales, contando con la colaboración del botánico Paul Gonzáles.
Composición de la flora miraflorina: nativas vs. introducidas
El estudio determinó una marcada predominancia de especies foráneas, donde las plantas introducidas representan el 81.8% del total.
Especies como la Duranta erecta, el Schinus terebinthifolia y la Tecomaria capensis dominan el paisaje por razones estéticas y culturales, mientras que las plantas nativas alcanzan solo el 18.2%, destacando el molle y el huaranhuay.
Por su parte, el Parque Bicentenario se consolidó como el espacio más diverso al albergar 61 ejemplares distintos.
Gestión y beneficios del ecosistema urbano
A pesar de que las plantas introducidas son mayoría, la investigación resalta que estas cumplen funciones vitales como la captura de CO2, provisión de sombra y filtración de contaminantes. No obstante, el biólogo Héctor Aponte subraya la necesidad de fomentar el conocimiento sobre la flora nativa, que posee una mayor adaptabilidad al clima local y resistencia a plagas.
Para garantizar la sostenibilidad, se recomienda implementar controles biológicos y programas de educación ambiental. Actualmente, la gestión se apoya en censos forestales constantes para monitorear la salud de las áreas verdes y asegurar que el mantenimiento responda a las necesidades específicas de cada especie identificada.
