Foto. Andina
Como es costumbre en Viernes Santo, miles de fieles suben al cerro San Cristóbal, ubicado en el distrito del Rímac, como muestra de fe, sacrificio y perdón. Esta práctica recuerda el camino de Jesús hacia la cruz y se ha transmitido de generación en generación, convirtiéndose en una costumbre altamente religiosa.
Para muchos creyentes, realizar el ascenso representa renovar su esperanza, agradecer los favores recibidos y comenzar una nueva etapa con fe, especialmente en fechas tan significativas como el Viernes Santo.
El ascenso al Cerro Cristóbal en muchos casos se inicia desde horas de la madrugada con el fin de evitar la afluencia según pasan las horas de mayor cantidad de visitantes.
El ascenso hacia el cerro San Cristóbal puede tomar entre una hora y una hora y media, dependiendo del ritmo de cada persona mientras que en los alrededores del Cerro San Cristóbal numerosos ambulantes colocaron sus puestos de venta con todo tipo de productos entre ellos comida, artículos religiosos, dulces, panes como la tanta wawa entre otros más.
