Ambos países lideran la producción mundial de cobre y han visto crecer sus economías gracias a la alta demanda global.
Durante 2025, el cobre se ha consolidado como el principal motor económico de Chile y Perú, generando ingresos millonarios que han impulsado significativamente el crecimiento de sus respectivos productos brutos internos (PBI). Así lo revela un análisis publicado por el diario oficial El Peruano, que destaca el papel estratégico del mineral en el contexto de la transición energética global.
Según el informe, la alta demanda internacional de cobre, impulsada por la expansión de las energías renovables, la electromovilidad y la industria tecnológica, ha elevado los precios del metal rojo a niveles históricamente altos. Esta coyuntura ha beneficiado directamente a las economías de los dos principales productores de cobre en América Latina.
En el caso de Perú, el cobre representa más del 30 % de sus exportaciones totales, con ingresos que superan los US$ 8,000 millones solo en los primeros meses del año. Este repunte ha permitido al país compensar parcialmente los efectos de la desaceleración global y mantener una balanza comercial positiva.
Por su parte, Chile, líder mundial en producción de cobre, ha experimentado un crecimiento sostenido gracias a la recuperación de su sector minero. El país ha reforzado su alianza con Perú a través de proyectos conjuntos como el “Proyecto 51”, que busca industrializar el cobre y posicionar a ambos países como proveedores clave para industrias de vanguardia.
Sin embargo, el informe también advierte sobre los desafíos que enfrenta el sector. Un estudio de GEM Mining Consulting señala que el 25 % de la oferta mundial de cobre está detenida por factores relacionados con criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza). Perú, Chile y EE. UU. concentran más de la mitad de esta capacidad inactiva.
Liberar incluso una fracción de esta producción podría reconfigurar el mercado global del cobre, reduciendo riesgos de suministro y fortaleciendo la posición de América Latina en la transición energética.
En este contexto, expertos del sector minero han llamado a fortalecer la legitimidad social de los proyectos, mejorar la gestión ambiental y garantizar condiciones estables para la inversión. La agenda minera 2025 en Perú incluye estos desafíos como parte de su hoja de ruta hacia un desarrollo sostenible.
