Promesa de liberaciones masivas se estanca: solo 11 personas han sido excarceladas en 30 horas.
La incertidumbre se ha apoderado de las afueras de los centros penitenciarios en Venezuela, donde decenas de familiares aguardan la liberación de detenidos políticos tras el anuncio del nuevo gobierno de transición. A pesar de la promesa de excarcelaciones masivas emitida tras el derrocamiento de Nicolás Maduro, el proceso se desarrolla con extrema lentitud: más de 30 horas después del aviso oficial, las organizaciones de derechos humanos apenas contabilizan entre 8 y 11 liberaciones, incluyendo figuras políticas como Enrique Márquez y ciudadanos extranjeros.
A las puertas de recintos como El Rodeo I y El Helicoide, la esperanza inicial de las familias se ha transformado en frustración debido a la falta de información técnica. Historias como la de Dilsia Caro, quien viajó 170 kilómetros para esperar a su esposo —detenido por un estado de WhatsApp—, reflejan el agotamiento de quienes pernoctan a la intemperie.
La desconexión informativa dentro de las prisiones es tal que, según testimonios de familiares que lograron ingresar, muchos reclusos desconocían los cambios políticos drásticos ocurridos en el país, incluyendo la captura de Maduro y su traslado a Nueva York.
La administración de la presidenta Delcy Rodríguez, instaurada tras la intervención militar de Estados Unidos el pasado 3 de enero, enfrenta el escrutinio internacional y la presión de la Casa Blanca. Washington atribuye la voluntad de estas excarcelaciones a la influencia directa del gobierno de Donald Trump sobre la nueva gestión venezolana. Sin embargo, en el terreno, la realidad es un «goteo» de libertades que no satisface a los colectivos de defensa:
- Liberaciones confirmadas: Enrique Márquez, Biagio Pilieri y un grupo de cinco españoles, entre ellos la activista Rocío San Miguel.
- Población penal en espera: El Comité por la Libertad de los Presos Políticos estima unos 1,200 detenidos, mientras que Foro Penal documenta 806 casos, incluyendo 175 militares.
Vigilias y denuncias de incomunicación
Ante la opacidad administrativa, organizaciones civiles han convocado a vigilias permanentes bajo la consigna de libertad plena. El drama se agudiza para madres y hermanos que denuncian «desapariciones forzadas» de facto, al no recibir fe de vida de sus familiares en meses o desconocer si fueron trasladados durante la reciente crisis.
Mientras los vehículos oficiales entran y salen de sedes de inteligencia como El Helicoide, el clamor por la transparencia en las boletas de excarcelación sigue siendo la prioridad de quienes se niegan a abandonar las cercanías de los penales.
