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Los siniestros viales superan a los homicidios a nivel nacional, con Lima como la región con mayor incidencia ante fallas de infraestructura y fiscalización.
La siniestralidad en las carreteras y calles del país se consolida como una de las principales problemáticas de seguridad y salud pública. De acuerdo con las estadísticas oficiales emitidas por la Policía Nacional del Perú (PNP), el índice de letalidad por accidentes vehiculares ha superado el registro de víctimas por sicariato y criminalidad organizada a nivel nacional. Entre el 1 de enero y el 16 de julio de 2026, se reportó un total de 1,785 personas fallecidas en siniestros viales, cifra que sobrepasa los 1,362 decesos contabilizados por homicidio durante el mismo intervalo temporal.
El coronel Germán Jesús Amancio Machuca, jefe de la División de Prevención e Investigación de Accidentes de Tránsito de la PNP, enfatizó la gravedad de este escenario en el territorio nacional. Al respecto, Lima lidera el índice de mortalidad vial con 294 fallecidos y 263 accidentes registrados. La estadística regional continúa con la ciudad de Juliaca, que registra 149 víctimas mortales, seguida por Arequipa con 130 decesos. La incidencia de esta problemática impacta tanto a las metrópolis como a los entornos rurales, tramos donde los vehículos interprovinciales, el transporte urbano y los peatones convergen en rutas de alta peligrosidad.
Factores de origen, comportamiento peatonal y marco normativo
El análisis de las causas de las colisiones y despistes sitúa a la imprudencia del conductor como el principal factor de origen, seguida directamente por el exceso de velocidad. Desde la Dirección de Seguridad Vial del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) se precisó que el factor velocidad experimentó un descenso del 26% al 22%, consolidando a las maniobras temerarias al volante como el riesgo mayoritario. Asimismo, se determinó que el consumo de alcohol se encuentra vinculado al 7% de los casos totales, manifestando un arraigo más severo en departamentos como Puno y Cajamarca.
Por otro lado, la conducta de los transeúntes agudiza las tasas de letalidad, registrándose múltiples eventos fatales debido a la omisión en el uso de puentes peatonales y al desacato de las señales de tránsito. Ante esta situación, la PNP ejecuta programas informativos orientados a la sensibilización comunitaria, con especial énfasis en conductores de vehículos menores.
Finalmente, el marco regulatorio actual estipula exigencias específicas para el ordenamiento del parque automotor:
- Vehículos sujetos a control estricto: Las bicimotos, tricimotos y motocicletas eléctricas tienen la obligación de portar placa única nacional, contar con el Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (SOAT), poseer licencia de conducir clase B y transitar exclusivamente por la calzada utilizando el equipamiento de protección reglamentario.
- Vehículos de micromovilidad: Los scooters y bicicletas convencionales se encuentran plenamente facultados para desplazarse a través de la red de ciclovías urbanas bajo la tutela del MTC.
El debate técnico y político respecto a la contención de esta crisis incluye críticas directas a las deficiencias de infraestructura —como la ausencia de guardavías y señalización técnica en vías complejas como Pasamayito—, así como los cuestionamientos hacia las prórrogas que extienden la vida útil del transporte público obsoleto hasta el año 2031.
