La OMM confirma una alta probabilidad de anomalías climáticas con efectos globales para el próximo semestre.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) confirmó que existe una alta probabilidad de que el fenómeno de El Niño se desarrolle a partir del próximo trimestre, tras un periodo de neutralidad climática en el océano Pacífico. Según el último reporte institucional, el rápido calentamiento de las aguas superficiales en el Pacífico central y oriental sugiere que el evento podría manifestarse entre mayo y julio, con una intensificación proyectada para el segundo semestre de este año. Los modelos climáticos globales coinciden en esta transición, marcando el fin del ciclo de La Niña 2025-2026.
Pronósticos y la «barrera de predictibilidad»
Wilfran Moufouma Okia, jefe de Predicción Climática de la OMM, señaló que, si bien la confianza en el inicio de El Niño es elevada, aún persiste la «barrera de predictibilidad primaveral». Este factor técnico limita la precisión absoluta de los modelos durante esta época del año, por lo que los especialistas esperan reducir el margen de incertidumbre en las actualizaciones de finales de mayo.
No obstante, las señales actuales, como la acumulación de aguas subsuperficiales cálidas, son indicadores sólidos de un cambio inminente en el sistema ENSO (El Niño-Oscilación del Sur).
Impactos globales: Entre inundaciones y sequías severas
El organismo advirtió que el fenómeno alterará los patrones de temperatura y lluvia a escala planetaria. Se prevé un dominio de temperaturas superiores a lo normal en Europa, Norte de África, Centroamérica y el Caribe. Históricamente, El Niño se traduce en:
- Precipitaciones intensas: En el sur de Sudamérica, el Cuerno de África, Asia central y el sur de Estados Unidos.
- Déficit hídrico y sequías: En Australia, Indonesia y el sur de Asia.
- Alteración ciclónica: Mayor actividad en el Pacífico central y oriental, frente a una reducción de huracanes en el Atlántico.
El factor del cambio climático en la intensidad del evento
Aunque la OMM aclaró que no emplea términos no oficiales como «super El Niño», sí enfatizó que el calentamiento global actual podría exacerbar los impactos del fenómeno. Si bien no hay pruebas de que el cambio climático aumente la frecuencia de El Niño, el exceso de calor en el océano y la atmósfera incrementa la energía disponible para eventos extremos, tales como inundaciones torrenciales y olas de calor sin precedentes
Importancia de la prevención multisectorial
Ante este escenario, la OMM subrayó que la vigilancia de estas proyecciones es vital para la planificación en sectores estratégicos como la agricultura, la salud pública, la gestión de recursos hídricos y la energía. Los gobiernos regionales ya siguen de cerca la evolución del Pacífico ecuatorial, mientras se espera que el próximo informe oficial, programado para junio-agosto, brinde una hoja de ruta más detallada sobre los efectos económicos y sociales que este evento climático traerá durante el resto de 2026.
