Pese a los pronósticos de las autoridades marítimas que preveían una normalización de las condiciones hidrometeorológicas tras el fin de semana, el litoral de la región Lambayeque continuó registrando oleajes de fuerte intensidad. Esta persistencia del mar bravo provocó graves daños estructurales en el emblemático muelle de Puerto Eten, una infraestructura histórica con más de un siglo de antigüedad.
El impacto continuo de las masas de agua causó el desprendimiento de importantes tramos de la plataforma de rodadura, arrastrando pesados maderos y tablones hacia la orilla de la playa y forzando a mantener izada la bandera roja que prohíbe todo tipo de actividad acuática y portuaria.
Ante la inacción de las autoridades locales, los pescadores artesanales y los vecinos del distrito tuvieron que organizarse en brigadas comunitarias para retirar los escombros de madera que flotaban en la zona de rompiente y terminaban varados en la arena.
La acumulación de estos maderos representa un peligro latente de salud pública y seguridad para los residentes y turistas, debido a que las piezas desprendidas contienen clavos oxidados de gran tamaño y estructuras punzantes. Los gremios pesqueros advirtieron que la intensidad de las corrientes y los vientos registrada durante la jornada superó los niveles críticos reportados los días previos, incrementando la vulnerabilidad del desembarcadero.
La paralización indefinida de las operaciones en el terminal marítimo afecta de forma directa el sustento económico de decenas de familias que dependen exclusivamente de la pesca de bajura. El gremio de pescadores artesanales denunció que el muelle de Puerto Eten pierde estabilidad con cada evento oceanográfico debido a la falta crónica de mantenimiento técnico y la desatención del patrimonio por parte del Gobierno Regional de Lambayeque.
Los pobladores alertaron que, de no ejecutarse un proyecto integral de defensa costera, reforzamiento de pilotes y restauración de la superestructura, los próximos fenómenos marinos estacionales podrían ocasionar el colapso definitivo e irreversible de este histórico baluarte de la identidad e historia lambayecana.
