La provincia de Chupaca, ubicada en la región Junín, registró un total de 21 sismos entre el 18 de julio y el 9 de agosto. La serie se desencadenó tras el sismo principal de magnitud 5.4, el cual causó la muerte de seis personas, dejó más de 70 heridos y 2764 damnificados, además de 407 viviendas destruidas y 738 con daños moderados. Hernando Tavera, jefe institucional del Instituto Geofísico del Perú (IGP), aclaró que los movimientos posteriores corresponden a réplicas generadas por la reactivación de la falla tectónica Altos del Mantaro, una estructura geológica de aproximadamente 20 kilómetros de longitud.
A pesar de que en las últimas fechas se reportaron eventos de magnitud 5.0 (viernes 7), 4.7 (sábado 8) y 4.3 (domingo 9), la entidad científica confirmó que las réplicas se están espaciando en el tiempo, una dinámica natural que refleja el camino hacia la estabilización de la falla.
Tavera precisó que la falla Altos del Mantaro presenta una traza visible en superficie —lo que confirma actividad sísmica en la antigüedad—, aunque no existían registros históricos documentados de eventos previos originados en esta estructura.
Factores de riesgo, fragilidad estructural y trabajos de evaluación técnica
El IGP determinó que la elevada vulnerabilidad de las construcciones de adobe en Chupaca y Chongos Bajo fue el factor determinante en la magnitud de los daños materiales, a diferencia de las estructuras de concreto que respondieron con mayor firmeza.
Esta fragilidad física, sumada a la escasa profundidad de los epicentros y la cercanía a zonas urbanas, incrementó el impacto en la población. Adicionalmente, las sacudidas provocaron deslizamientos y derrumbes en zonas de pendiente y laderas de cerros.
Equipos técnicos del IGP desplegados en la zona recopilan datos de daños y movimientos en masa para elaborar un informe integral de gestión del riesgo, mientras mantienen el monitoreo permanente del área afectada.
