El IGP identifica dos réplicas principales en la región y proyecta el descenso paulatino del movimiento en las próximas horas.
Un sismo de magnitud 5.1 registrado en la región Junín la noche del sábado 18 de julio causó el fallecimiento de seis personas, dejó cincuenta heridos y afectó severamente la infraestructura local. El Instituto Geofísico del Perú (IGP) detalló que el epicentro se localizó a 7 kilómetros al sur de Chupaca, afectando con mayor intensidad al anexo de Pumpunya, en el distrito de Chongos Bajo. Las evaluaciones preliminares reportan cuarenta y nueve viviendas afectadas y un aproximado de doscientas personas damnificadas, quienes pernoctaron en instalaciones deportivas públicas ante el riesgo de colapso de sus estructuras residenciales.
Especialistas de la institución precisaron que se han contabilizado doce réplicas, siendo las de mayor consideración aquellas que alcanzaron magnitudes de 3.7 y 3.4. El monitoreo técnico proyecta una atenuación progresiva de la actividad sísmica conforme el sistema tectónico regional recupere su estabilidad. Un equipo técnico de campo del IGP evalúa las características geológicas de la zona para proveer información cartográfica y estructural al Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN) y a las autoridades subnacionales.
Vulnerabilidad estructural y condiciones geotécnicas del suelo
La magnitud del impacto responde directamente a variables de suelo y tipología constructiva, según el análisis de la jefatura institucional del IGP. El evento rompe un periodo de baja frecuencia sísmica en la zona central, cuyo último antecedente de envergadura similar se remonta a 1969.
- Amplificación sísmica: Los suelos no compactos de las áreas urbanas andinas, muchas veces emplazados sobre antiguos deslizamientos o depósitos aluviales cercanos a zonas agrícolas, prolongan e intensifican la energía de las ondas sísmicas.
- Precariedad constructiva: La prevalencia de edificaciones rústicas elaboradas con materiales tradicionales de la zona, sin dirección de ingeniería ni sujeción a la norma sismorresistente, elevó el índice de colapsos directos, afectando incluso al patrimonio religioso local.
Planificación urbana y gestión del riesgo de desastres
El análisis post-evento enfatiza la necesidad de implementar estudios de microzonificación sísmica antes de la expansión urbana en las regiones de la sierra del país. La falta de regularización en la selección de terrenos expone de forma cíclica a las poblaciones locales asentadas en las proximidades de fallas tectónicas activas.
Las autoridades técnico-científicas recalcan que la ausencia prolongada de sismos mayores en la región central respondía a un proceso de acumulación de deformación elástica. Los planes de contingencia locales deben, en consecuencia, adecuar las matrices de riesgo edilicio y rural a las condiciones geológicas reales de la cuenca de Junín.
