Por Valeria Cavero – Nota Especial
Hablar de la Armada Nacional del Perú suele evocar un retrato histórico forjado por las enseñanzas habituales de un curso escolar de Historia o Cívica. Quizá pensaremos en la Marina de Guerra y el almirante Miguel Grau Seminario, uno de nuestros héroes máximos, quien no perdió el temple ni la caballerosidad que lo caracterizaban aún en tiempos de combate, y entregó su vida al servicio de su patria. Si bien esta solemne idea hace justicia a los valores que promueve esta rama de las Fuerzas Armadas, resulta oportuno explorar otras facetas, como su intervención en el comercio y desarrollo marítimo de nuestro país. A continuación, presentamos datos históricos e información relevante sobre la Marina Mercante del Perú, entidad fundamental para realizar esta tarea.
Los inicios del comercio marítimo
Es imposible hablar de la Marina Mercante en el Perú sin mencionar a la Escuela Nacional de Marina Mercante «Almirante Miguel Grau» (ENAMM), líder indiscutible en educación de hombres y mujeres de mar. Contar su historia implica relatar la evolución del comercio a través de nuestras aguas. Precisamente, un número de 1979 de su revista académica se ocupa de sus orígenes. En 1657, por orden del virrey Enrique de Guzmán y bajo la dirección del cosmógrafo Ruiz Lozano, se fundó la Academia Náutica, principal encargada de preparar naves mercantes y entrenar a su tripulación hasta fines del siglo XVIII.
La Escuela Especial, como también se le conocía, permaneció clausurada por 52 años, desde 1709. En 1777, el virrey Guirior encargó la redacción de un reglamento para retomar las actividades formativas. En 1794 la Escuela Naútica se estableció junto a la Academia de Pilotaje, bajo el mandato del virrey Gil de Taboada y Lemos.
De acuerdo con el Centro de Institución Acuática (CIA), tras el éxito de la causa independentista de Don José de San Martín en 1821, apareció la necesidad de “conectar nuestro extenso litoral con el mundo”. En pro de ello, en 1826 surgió la primera Compañía Mercante del Perú. “A lo largo de la historia, nuestros buques mercantes no solo han transportado bienes y recursos, sino que también han representado la soberanía peruana en aguas internacionales” sostiene con orgullo la institución. En 1832, durante el gobierno del mariscal Agustín Gamarra, la Academia Naútica se integró a la Escuela Central de la Marina. Más de un siglo después, en el período de José Bustamante y Rivero, la Escuela Náutica se consolida en la Estación Naval de Entrenamiento. En el momento, tenía 12 alumnos, que debían atravesar las etapas de preparatoria, estudios profesionales y práctica a bordo. A nombre del Ministerio de Marina, se les otorgaba el título de Tercer Oficial de la Marina Mercante.
La Marina Mercante hoy
Según la Comunidad Marítima Internacional, la Marina Mercante de un país “(…) es la flota de buques (conjunto de buques) encargadas de transportar mercancías por el mar que se compran y venden en el comercio mundial”, abarcando el traslado de bienes materiales, alimentarios, químicos, etc. Se denomina “marino mercante” al encargado de operar una embarcación de este tipo, así como quien integre el personal a bordo. También se emplea este nombre para referirse a la institución en conjunto. En el Perú esta no es la excepción, ya que nuestros profesionales del mar cumplen cabalmente con aplicar su educación marítima y portuaria para el crecimiento del comercio exterior.
A principios de este año, el Ministerio de Transportes y Comunicaciones aprobó un reglamento para reforzar la Marina Mercante peruana. Se trata de una iniciativa para “fortalecer el transporte acuático en los ámbitos marítimo, fluvial y lacustre, así como de promover las actividades de apoyo logístico vinculadas a este sector estratégico para el desarrollo económico y la integración del país”, según la plataforma del Estado peruano.
