En un contexto de alta tensión militar en la capital haitiana, el cabecilla de la organización criminal 400 Mawozo, Wilson Joseph, conocido como Lanmò San Jou, dirigió una misiva al secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, para solicitar la intervención urgente del organismo e instalar una mesa de diálogo con las tropas extranjeras desplegadas en la zona.
La iniciativa de la estructura armada se concretó diez días después del ingreso de un contingente de más de 2.000 efectivos de la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), enviados por el Gobierno de El Salvador tras la desaparición de cuatro militares de esa nación el pasado 18 de octubre durante una emboscada en Croix-des-Bouquets.
En la carta, el líder pandillero por cuyo paradero el Departamento de Estado de los Estados Unidos fija una recompensa de un millón de dólares sostuvo que las operaciones militares instruidas por el presidente Nayib Bukele amenazan con desatar un escenario de alta mortalidad civil. La apelación coincide con reportes de la Policía Nacional de Haití (PNH) que confirman la muerte de una veintena de presuntos integrantes de la banda durante incursiones recientes en Arcahaie.
Respuesta táctica ante la presión internacional
Diversos analistas locales sostienen que la apelación a la diplomacia internacional por parte de 400 Mawozo constituye un mecanismo defensivo para desacelerar la incursión de las tropas salvadoreñas y evitar el desmantelamiento de sus áreas de dominio en la periferia de la capital.
Haití permanece bajo el control territorial de al menos nueve grandes redes criminales dedicadas a la extorsión, el narcotráfico y el secuestro masivo, factores que han consolidado una crisis humanitaria crónica en la región.
Por su parte, el mandatario salvadoreño dirigiéndose a la población haitiana sostuvo que la presencia de la GSF responde exclusivamente a las labores de localización de sus cuatro connacionales y descartó intenciones de ocupación territorial. Pese a las afirmaciones oficiales, el despliegue de unidades aéreas y efectivos militares en la zona fronteriza mantiene en alerta a la población local ante el riesgo de una confrontación armada de mayor escala en el país caribeño.
