Foto: Hay Festival Arequipa
Este 13 de abril se conmemora el primer aniversario del fallecimiento de Mario Vargas Llosa (1936-2025), figura cumbre de la literatura universal y Premio Nobel en 2010. Al cumplirse doce meses de su deceso en Lima, el mundo de las letras rinde tributo a un autor que, en palabras de su hijo Álvaro Vargas Llosa, vivió la existencia como una «gran aventura».
Mientras en el Perú el aniversario transcurre sin menciones oficiales, el Ateneo de Madrid reúne hoy a intelectuales de la talla de Fernando Savater, Sergio Ramírez y Carlos Granés para debatir sobre la vigencia de su vasta obra.
Trayectoria y consagración en el Boom Latinoamericano
La carrera profesional de Vargas Llosa se consolidó tras su partida a Europa en 1958. Fue en París donde terminó de escribir La ciudad y los perros (1962), novela que revolucionó la narrativa en español. Durante la década de 1970, su estancia en Barcelona fue fundamental para el surgimiento del Boom Latinoamericano, movimiento que integró junto a Gabriel García Márquez y Julio Cortázar, proyectando la literatura regional a una escala global.
Su estrecha relación con España fue reconocida por el propio autor, quien destacó su gratitud hacia la nación europea en su discurso del Nobel.
La novela como instrumento de orden y técnica
Influenciado por la precisión de Flaubert y la estructura de Faulkner, el Nobel arequipeño concebía la novela no solo como ficción, sino como un artefacto cultural indispensable para dotar de coherencia al caos de la realidad. A través de sus escritos, buscó ofrecer instrumentos que permitieran entender las contradicciones de la vida, alejando al individuo de la confusión y la tiniebla intelectual.
Los últimos días y la dimensión literaria de sus paseos
En la etapa final de su vida, y tras publicar su última novela «Le dedico mi silencio» (2023), Vargas Llosa se mantuvo vinculado a los escenarios que inspiraron sus grandes historias. Aunque sus condiciones físicas le impidieron concretar un ensayo final sobre Sartre, su hijo relató cómo realizaron caminatas por Lima recorriendo puntos emblemáticos como el bar de «Conversación en La Catedral», el colegio Leoncio Prado y los Barrios Altos. Actualmente, la Universidad de Princeton trabaja en la digitalización de toda su correspondencia, confirmándose que no existe material inédito para publicaciones póstumas.
El intelectual político y el defensor de la libertad
Más allá de la ficción, Vargas Llosa fue un agudo observador del devenir mundial y un férreo defensor de la libertad individual. Su fallida incursión presidencial en 1990 y su constante denuncia contra las dictaduras marcaron su perfil público.
Obras como Conversación en La Catedral permanecen como el análisis más profundo sobre la degradación bajo regímenes autoritarios; la célebre interrogante de su personaje Zavalita sobre «cuándo se jodió el Perú» continúa siendo el eje del debate crítico en cada crisis política que atraviesa el país.
