EE. UU. liderará la supervisión militar y financiera en el Ártico tras renovar su alianza con la OTAN.
El pacto preliminar alcanzado en el Foro Económico Mundial de Davos redefine la seguridad y la economía de Groenlandia bajo el liderazgo de Washington y la OTAN. Este consenso, articulado en cuatro pilares fundamentales, contempla la creación de un ambicioso escudo antimisiles denominado «Cúpula Dorada», la supervisión estadounidense sobre las inversiones extranjeras en el territorio y la desactivación de una inminente guerra comercial entre Estados Unidos y la Unión Europea.
Aunque el acuerdo fortalece la presencia militar y el control de recursos por parte de EE. UU., el documento omite cualquier transferencia de soberanía, manteniendo la integridad territorial que defienden Dinamarca y el gobierno autonómico groenlandés.
Los cuatro ejes del pacto ártico en Davos
El preacuerdo fue consolidado en la estación alpina por el presidente estadounidense, Donald Trump, y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, con la mediación estratégica del canciller alemán, Friedrich Merz. Según reportes de medios germanos como Der Spiegel y Welt, los puntos clave son los siguientes:
1. Suspensión de la escalada arancelaria El primer punto establece la retirada de las amenazas comerciales de Washington contra los ocho países europeos que enviaron tropas a las maniobras militares en Groenlandia. Trump confirmó que no impondrá gravámenes a estas naciones, lo que ha frenado la activación del «instrumento anticoerción» de la Unión Europea, un mecanismo de respuesta comercial que preveía aranceles de hasta 93.000 millones de euros contra importaciones de EE. UU.
2. Modernización del Tratado de Defensa y la «Cúpula Dorada» Se procederá a la modificación del acuerdo de defensa de 1951 para ampliar las capacidades militares en la isla. El objetivo central es la implementación de la «Cúpula Dorada», un sistema de defensa antimisiles inspirado en el modelo israelí con un costo estimado de 175.000 millones de dólares. Este escudo busca proteger a Estados Unidos y Canadá de posibles amenazas de Rusia y China, con la meta de estar operativo para el año 2029.
3. Supervisión de inversiones y recursos estratégicos El acuerdo otorga a la administración estadounidense la facultad de intervenir en el control de capitales en Groenlandia. Esta medida tiene como fin bloquear el acceso de potencias rivales como China o Rusia a los yacimientos de tierras raras y otros minerales críticos. El propio Trump ha subrayado que el pacto garantiza derechos específicos sobre los recursos naturales de la isla, esenciales para la tecnología global.
4. Mayor compromiso de la OTAN en el Ártico Los aliados europeos de la OTAN han aceptado incrementar su responsabilidad en la seguridad regional. Esta concesión responde a la presión de la Casa Blanca, que justifica su intervencionismo basándose en la creciente presencia de submarinos y buques de potencias extranjeras en aguas árticas. Para Washington, la protección de esta «masa de hielo» es una prioridad de seguridad nacional que requiere el liderazgo logístico y financiero estadounidense.
