AP foto/Baderkhan Ahmad
Pentágono descarta guerra abierta en Siria: Pete Hegseth asegura que operación es un acto de justicia.
Estados Unidos lanzó este viernes una ofensiva militar masiva contra la infraestructura y arsenales del Estado Islámico (EI) en Siria, en represalia por la emboscada del pasado 13 de diciembre que cobró la vida de dos soldados y un intérprete estadounidenses.
La operación, denominada «Ataque Ojo de Halcón», fue ejecutada por el Comando Central (CENTCOM) mediante una combinación de cazas de combate, helicópteros de ataque y artillería pesada en diversos puntos estratégicos de la provincia de Homs. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, enfatizó que esta acción no representa una invasión a largo plazo, sino un acto punitivo directo contra los responsables del atentado en Palmira.
La campaña militar ha sido diseñada para desmantelar de forma sistemática los depósitos de armas y centros logísticos del EI en el centro de Siria. Según reportes preliminares, decenas de emplazamientos terroristas han sido impactados en bombardeos que se extendieron por varias horas, buscando neutralizar cualquier capacidad de respuesta del grupo insurgente.
Esta ofensiva marca un hito en la política exterior estadounidense tras la caída del régimen de Bashar al Assad, siendo las primeras bajas de ciudadanos de este país en territorio sirio desde el cambio de administración en Damasco el año pasado.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, utilizó sus canales oficiales para subrayar la contundencia de la respuesta, calificándola explícitamente como una «declaración de venganza».
Hegseth advirtió que cualquier agresión contra personal estadounidense en cualquier lugar del mundo desencadenará una persecución implacable por parte de las fuerzas especiales y el poderío aéreo de la nación. «Si atacan a estadounidenses, pasarán el resto de su corta vida sabiendo que los perseguiremos y eliminaremos sin piedad», sentenció el funcionario, estableciendo una doctrina de disuasión basada en la retribución inmediata.
Impacto en la seguridad regional
La emboscada del 13 de diciembre cerca de Palmira, ejecutada por un tirador solitario, puso en evidencia la persistencia de células activas del Estado Islámico a pesar de la pérdida de su califato territorial. Con la Operación Ataque Ojo de Halcón, Washington busca no solo castigar el acto terrorista, sino también prevenir que el vacío de poder dejado por el anterior régimen sea aprovechado por el EI para reorganizarse.
La intensidad de los bombardeos actuales sugiere una fase de ataques de precisión que podría redefinir la presencia de la coalición internacional en el complejo escenario de seguridad de la Siria posguerra.
