El acordonamiento de la escena del crimen permitió a los peritos de criminalística registrar los impactos de proyectil en la carrocería de la unidad de transporte.
La criminalidad organizada y las redes de extorsión que golpean al sector de transporte urbano sumaron un nuevo episodio de violencia en Lima Metropolitana, consolidándose como uno de los principales desafíos para el orden interno. Un conductor de transporte público fue víctima de un ataque con arma de fuego en las inmediaciones de una institución educativa en el distrito de Chorrillos, provocando el despliegue inmediato de las unidades de emergencia y de la Policía Nacional del Perú (PNP). Este atentado se inscribe en un escenario de alta peligrosidad para los operadores del servicio, quienes enfrentan dinámicas delictivas de cobro de cupos y coacción armada.
Las primeras indagaciones, orientadas a establecer el móvil del crimen y la identidad de los autores materiales, coinciden con la difusión de balances oficiales sobre el impacto del sicariato en el rubro automotor. De acuerdo con datos del alto mando de la Policía Nacional, las acciones de interdicción buscan neutralizar las capacidades operativas de las bandas que operan en las rutas periféricas de la capital. El área del incidente fue acordonada por peritos de criminalística para la recolección de casquillos y evidencias fílmicas que permitan esclarecer el hecho.
El hecho delictivo ocurrió a las 19:25 horas en la intersección de las avenidas Huaylas y Matellini, a escasa distancia de la institución educativa Virgen del Morro. Sujetos provistos con armas de fuego interceptaron la unidad vehicular y efectuaron múltiples disparos directamente contra el puesto del conductor, provocando escenas de pánico entre transeúntes, residentes del sector y estudiantes que se retiraban del plantel en el horario nocturno.
Tras el cese de los disparos, el transportista herido fue auxiliado por unidades de socorro y evacuado de urgencia en una ambulancia hacia el establecimiento hospitalario más cercano, donde su pronóstico médico se mantiene bajo reserva. Efectivos del patrullaje integrado de la PNP y del serenazgo del distrito procedieron con el aislamiento de la escena para resguardar los elementos materiales de prueba y facilitar el inicio de las diligencias de ley a cargo de la Dirección de Investigación Criminal (Dirincri).
Estadísticas policiales revelan la magnitud de la ofensiva criminal contra transportistas
El atentado perpetrado en Chorrillos refleja la persistencia de una problemática sistémica que afecta la seguridad de las rutas. El comandante general de la PNP, general de policía Óscar Arriola, informó que las fiscalizaciones y pesquisas especializadas registran un total de 64 conductores asesinados bajo la modalidad de sicariato y homicidio calificado en lo que va del presente año, principalmente en el ámbito de Lima Metropolitana.
“Han fallecido en lo que va de estos últimos meses un promedio de 64 choferes, habiendo esclarecido la gran mayoría de estos, encontrándose los criminales donde deben estar, en las cárceles”, precisó el alto mando policial en declaraciones a medios radiales, destacando la tasa de resolución de casos por parte de las brigadas especiales contra el crimen organizado.
Los reportes estadísticos de la Policía Nacional consignan la atención de 95 atentados delictivos de diversa índole dirigidos contra empresas y comités de transporte urbano. Estas acciones punitivas abarcan no solo agresiones directas con armas de fuego, sino también el empleo de artefactos explosivos improvisados, detonaciones extorsivas en terminales terrestres y el envío de material intimidatorio a los locales administrativos de las empresas concesionarias.
La afectación económica y operativa mantiene en estado de alerta a los gremios de transportistas, debido a que las exigencias de pagos informales alteran las frecuencias de los viajes y exponen la integridad de los usuarios. La dimensión de esta crisis se encuentra respaldada por los registros históricos del Ministerio Público: durante el periodo anual 2025, un total de 75 personas perdieron la vida a causa de la violencia extorsiva asociada al transporte, lo que obliga al diseño de nuevas estrategias de seguridad en los corredores viales prioritarios del país.
