La reconocida cantante Britney Spears se ha internado de manera voluntaria en un centro de tratamiento especializado, según informaron diversos medios estadounidenses este domingo. La decisión de la artista, de 44 años, ocurre tras su arresto a inicios de marzo en el condado de Ventura, California, bajo la sospecha de conducir bajo los efectos del alcohol. Aunque fue liberada poco después de su detención, el equipo de la cantante calificó el evento como «imperdonable» y aseguró que se tomarían las medidas correctivas pertinentes.
A pesar del ingreso a rehabilitación, Spears mantiene una cita judicial programada para el próximo 4 de mayo con el fin de responder por los cargos derivados de su arresto. En su autobiografía publicada en 2023, la intérprete de «Baby One More Time» sostuvo que históricamente no ha tenido problemas de dependencia a sustancias, aunque admitió el uso de medicación prescrita para el Trastorno por Déficit de Atención (TDAH).
La carrera de Spears ha estado marcada por un éxito masivo a finales de los 90 y una intensa presión mediática que derivó en una crisis pública en 2007. Durante 13 años, la artista permaneció bajo una estricta tutela legal ejercida por su padre, Jamie Spears, la cual fue disuelta por un tribunal de Los Ángeles en 2021 tras la presión del movimiento social «Free Britney». Desde entonces, la cantante ha priorizado su vida personal sobre su carrera musical, vendiendo su catálogo y publicando sus memorias.
Etapa reciente y entorno familiar
Tras recuperar su independencia legal, la estrella ha atravesado cambios significativos que incluyen un breve matrimonio y el cierre de sus redes sociales. Actualmente, Spears intenta recomponer el vínculo con sus hijos, quienes residen en Hawái con su padre, Kevin Federline.
Este ingreso voluntario a tratamiento representa un nuevo paso en su búsqueda por la estabilidad personal y el cumplimiento de sus responsabilidades legales, en un esfuerzo por alejarse de los comportamientos erráticos reportados en los últimos meses.
