La Cámara de Diputados de Brasil aprobó una propuesta de enmienda a la Constitución que establece la reducción de la jornada laboral máxima legal de 44 a 40 horas semanales. La iniciativa, que ahora pasará al Senado para su evaluación definitiva, recibió un respaldo mayoritario de casi todo el arco parlamentario en dos votaciones consecutivas.
Incluso la bancada del Partido Liberal (PL), liderada por el ex-presidente Jair Bolsonaro, optó por apoyar la reforma ante la proximidad de las elecciones presidenciales y legislativas. El presidente de la Cámara baja, Hugo Motta, quien consensuó el proyecto con el mandatario Luiz Inácio Lula da Silva, destacó la medida como un avance civilizatorio orientado a la salud del trabajador y a la eliminación del trabajo obligatorio los sábados.
Cronograma de implementación gradual y flexibilización sectorial
Para facilitar la adaptación de los diversos sectores económicos, el proyecto contempla un esquema de reducción progresiva que se activará tras su eventual promulgación definitiva:
- A los 60 días: La carga horaria máxima disminuirá a 42 horas semanales, instaurando por ley el derecho a dos días de descanso remunerado, priorizando los domingos.
- A los 12 meses: Se aplicará de forma obligatoria el límite definitivo de 40 horas semanales.
La normativa respeta la vigencia de los convenios colectivos preexistentes y los regímenes especiales de sectores esenciales como salud, seguridad, transporte y limpieza urbana, los cuales podrán mantener escalas propias siempre que respeten el tope de 8 horas diarias y dos días de descanso. Asimismo, se estipula la creación de una ley complementaria con reglas diferenciadas para microemprendedores individuales (MEI) y pequeñas empresas, con el fin de mitigar el impacto en el empleo formal.
Contexto político, impacto económico e indicadores internacionales
El avance de esta reforma constitucional representa un triunfo político para el presidente Lula da Silva, quien ha convertido la reducción del horario laboral en un eje central de su campaña hacia un cuarto mandato presidencial.
No obstante, la medida mantiene bajo alerta a los gremios empresariales. La Confederación Nacional de la Industria (CNI) advirtió que la modificación del régimen horario podría generar un incremento de hasta 7% anual en los costos de la mano de obra formal.
De acuerdo con las métricas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la jornada efectiva promedio en Brasil se sitúa actualmente en 38,9 horas semanales. Sin embargo, el país registra un desafío estructural en materia de eficiencia laboral, con una productividad promedio de 21,2 dólares por hora, lo que ubica a la economía brasileña en el puesto 94 del escalafón global de competitividad.
Al tratarse de una reforma constitucional, el texto requiere ahora el voto de una mayoría calificada en el Senado en dos vueltas reglamentarias.
