El Papa León XIV congregó este domingo a 100 000 personas en una misa multitudinaria en Kilamba, cerca de Luanda, donde instó a los angoleños a construir un país donde las viejas divisiones y la corrupción sean superadas por una cultura de justicia y reparto equitativo.
Durante su primera homilía en el país, el pontífice estadounidense adoptó un tono firme al denunciar las catástrofes sociales y medioambientales provocadas por la explotación de recursos, en un contexto marcado por las recientes críticas del presidente Donald Trump hacia su gestión.
La presencia del tercer Papa en visitar Angola desde su independencia atrajo a una multitud que pernoctó a la intemperie, reflejando una demanda social de reconciliación nacional y paz. Testimonios locales, como el del sacerdote Pedro Chingandu, subrayaron que la nación padece una concentración de riqueza extrema y requiere una transición hacia una verdadera democracia que solucione problemas estructurales como el desempleo juvenil, un desafío que afecta a gran parte del continente africano.
La agenda pontificia continúa hacia el santuario de Muxima, un enclave histórico fundado en 1599 que actualmente recibe a dos millones de peregrinos anuales. Este sitio posee una profunda carga simbólica, pues en la época colonial fue utilizado para bautizar esclavos antes de su traslado forzoso a las Américas.
Hoy representa el núcleo de la devoción popular angoleña y un punto de referencia para el catolicismo en el África austral. La visita se produce bajo un clima de tensión social, tras las protestas de julio de 2025 contra el alto costo de la vida que dejaron treinta muertos y denuncias de represión.
Con un tercio de la población bajo el umbral de pobreza, el mensaje de León XIV sobre las asimetrías sociales impacta directamente en el escenario político del MPLA, partido que gobierna desde 1975 y que enfrentará nuevos comicios en 2027.
