Foto-canalb.pe
Artículo de opinión
Con acierto el sociólogo Max Weber estableció que el Estado moderno tiene el monopolio de la violencia, es el único que legítimamente puede usar o autorizar la fuerza pública. Como en otros países, la Policía se ocupa del orden interno. En el Perú nuestra Policía ha enfrentado al terrorismo de Sendero Luminoso y el MRTA y hoy al crimen organizado que utiliza la violencia y las armas, colocándose fuera de la ley. En acción conjunta de nuestra PNP, la boliviana y el FBI, se pudo capturar al prontuariado y feroz criminal “Jhonsson Pulpo”, líder de una de las bandas más sanguinarias que asolan a nuestro país. Extorsionan, tienen una caterva de sicarios que asesinan. Anteriormente, se capturó al ‘Monstruo’, de la banda los Injertos del Norte. Según la Policía, estas organizaciones criminales están vinculadas. Por alguna razón oscura, ambas importantes capturas fueron desmerecidas por la prensa. Cuestionaron si fue verdaderamente nuestra PNP, el FBI o policías foráneas. Se vilipendió la labor policial. Incomprensible. La detención de ‘Jhonsson Pulpo’ debería darnos alivio, pero se ha minimizado. Previamente, en Trujillo acribillaron a cuatro personas, lamentable, y secuestraron a un empresario. Los delincuentes usaron uniformes policiales. Al día siguiente se capturó a cuatro participantes y comenzó la demolición contra la Policía. Se cuestionó si realmente eran las personas que captó el video, insistiendo en que era un montaje. Una camioneta usada por los facinerosos tenía una placa clonada de un patrullero. Se enredaron más las cosas. Gracias a esas capturas se ubicó y detuvo a ‘Jhonsson Pulpo’. Gran labor de nuestra Policía.
La PNP presentó a los bandidos, señalando su función en la organización criminal, su prontuario, etc. Se ignoró la información ninguneándola, se insistió en que todo era armado. El ministro de Defensa se reunió, torpemente, con el director de la PNP, general Óscar Arriola, y los hampones; fue un error, la foto también. Cayeron andanadas de vituperios. Las críticas fiscales-legales entraron a tallar. Pero ningún fiscal ha afirmado que esto anula las investigaciones. El fiscal de la Nación, políticamente, lo insinuó. En el trasfondo está el ferviente deseo de Renovación y Ahora Nación —que acoge al coronel (r) Harvey Colchado— de tumbarse al general Arriola, un oficial muy preparado. Un sector de la prensa también busca su remoción, como si él fuera el problema. Se usa el modo mecha corta, no sirves y sales, eso ha propiciado la destrucción de la institucionalidad policial. El desastroso gobierno de Pedro Castillo tuvo cinco directores generales PNP y siete ministros del Interior.
Lo que ofrece el gobierno de la presidenta Keiko Fujimori es salir de este pantano. Eso tomará tiempo, guste o no, chillen o no. Venimos del abismo. La crítica ‘machomen’ o futbolera que debió tener un plan para combatir a la delincuencia, que al gobierno le falta mano dura, etc., es tan banal como inservible. Responde al hígado de un sector y a intereses políticos. Es evidente que la ultraizquierda del Congreso quiere desestabilizar al régimen. Atacar a la PNP no resuelve la inseguridad. Denigrar a buenos oficiales como el general Víctor Revoredo, que se juega la vida cada día, es vil. La Policía tiene mucha corrupción, es evidente. Pero no es toda la institución. Realiza capturas pese a trabajar en condiciones precarias. Respaldémosla.
