La temperatura elevada puede alterar el sueño; expertos recomiendan adaptar el entorno y apostar por innovación textil para lograr un descanso reparador.
Dormir bien en verano no siempre es sencillo. El calor nocturno puede dificultar la conciliación del sueño y provocar despertares frecuentes. Según el Centro de Investigación del Sueño de Flex, la temperatura ideal para descansar debe mantenerse entre los 15 y 21 ºC, pero cuando la habitación supera los 24 ºC el cuerpo tiene problemas para liberar calor, lo que afecta la calidad del descanso.
Los especialistas señalan que preparar el dormitorio es clave: bajar persianas durante el día, ventilar antes de acostarse, elegir textiles ligeros y naturales, evitar cenas copiosas y mantener una buena hidratación son gestos simples que ayudan a mejorar el confort. Además, la superficie de descanso juega un papel fundamental: el colchón y la almohada influyen directamente en la sensación térmica.
En este contexto, Flex ha desarrollado la tecnología Fresh Cool®, aplicada a colchones y almohadas, que aporta frescor inmediato al contacto con la piel y retrasa la acumulación de calor. Esta innovación busca crear un entorno más confortable durante las noches cálidas, reforzando la idea de que el dormitorio no es solo un espacio funcional, sino un refugio de bienestar.
Dormir mejor en verano depende de pequeños hábitos y de elegir materiales que trabajen a favor del descanso. Preparar el dormitorio con inteligencia es invertir en salud, energía y bienestar diario.
