Isabel Belaustegui advierte que dormir mal afecta la insulina, la glucosa y dificulta perder peso, incluso con buena alimentación.
Dormir pocas horas o tener un descanso interrumpido no solo genera cansancio, también altera el metabolismo. La especialista en nutrición Isabel Belaustegui explica que cuando el sueño no es reparador, el cuerpo entra en “modo defensa”: aumenta el cortisol, se libera más glucosa en sangre y las células se vuelven resistentes a la insulina. Esto significa que el organismo necesita producir más cantidad de esta hormona para mantener niveles normales de azúcar, lo que incrementa el riesgo de diabetes tipo 2 y otros trastornos metabólicos.
La falta de sueño también impacta en los hábitos diarios. Belaustegui señala que dormir mal favorece los antojos por alimentos ricos en azúcar, refrescos y bollería industrial, además de provocar bajones de energía y hambre constante. Incluso quienes siguen dietas saludables o practican ejercicio pueden ver afectado su metabolismo si no descansan lo suficiente. Entre las señales de alerta menciona despertarse cansado, necesitar café para funcionar, tener hambre frecuente y dificultades para perder peso.
Para mejorar la calidad del sueño, la experta recomienda mantener horarios regulares, exponerse a la luz natural en la mañana, reducir el uso de pantallas antes de dormir y cenar al menos dos horas antes de acostarse. También sugiere crear un entorno adecuado: dormitorio oscuro, silencioso y fresco. Con estas medidas, el descanso se convierte en una herramienta metabólica que ayuda a regular la glucosa, controlar el peso y mantener el equilibrio hormonal.
Dormir bien es tan importante como comer sano o hacer ejercicio. La calidad del sueño puede marcar la diferencia entre un cuerpo que funciona correctamente y uno que se bloquea. Convertir el descanso en prioridad es invertir en salud metabólica y bienestar integral.
