El Comando Central de los Estados Unidos (Centcom) confirmó la ejecución de una nueva serie de ataques aéreos de precisión contra posiciones estratégicas en el territorio de la República Islámica de Irán. La ofensiva militar, justificada por Washington bajo el principio de legítima defensa, se centró en infraestructuras de radares y sistemas de defensa aérea ubicados en el litoral sur iraní.
En respuesta inmediata a las acciones bélicas, las Fuerzas Armadas de Irán declararon el cierre absoluto al tráfico comercial y petrolero del estrecho de Ormuz, el corredor marítimo más crítico para el suministro energético global, desencadenando ataques recíprocos contra bases e instalaciones de radares de la Quinta Flota estadounidense en Baréin y posiciones de despliegue en Jordania.
Guerra de versiones sobre la navegación en Ormuz y hostilidades regionales
Pese al pronunciamiento oficial de Teherán respecto a la paralización total de la vía marítima y al presunto ataque contra dos embarcaciones que intentaban cruzar el área, el Centcom desmintió la efectividad del bloqueo, asegurando que el flujo de buques mercantes internacionales se mantiene activo bajo monitoreo naval de los aliados. De manera paralela, la tensión bélica impactó en la periferia regional mediante la interceptación de proyectiles y objetivos aéreos en los espacios soberanos de Kuwait, Baréin y Jordania.
En el frente marítimo, un caza de las fuerzas de la coalición inutilizó el buque petrolero M/T Settebello, con bandera de Palaos, bajo la acusación de intentar vulnerar el cerco comercial impuesto a los terminales portuarios iraníes, lo que provocó una protesta formal de la Cancillería de la India tras reportarse la desaparición de tres tripulantes de esa nacionalidad.
Estancamiento de las negociaciones de paz y presión diplomática multilateral
En el ámbito político, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, manifestó el agotamiento de los canales diplomáticos para resolver el conflicto iniciado el pasado 28 de febrero de 2025, justificando el incremento del uso de la fuerza militar ante la falta de avances concretos para un cese de hostilidades. De forma simultánea, una coalición integrada por 22 naciones occidentales emitió una declaración conjunta de condena contra Teherán, exigiéndole la neutralización inmediata de operaciones de espionaje, hostigamiento y conspiraciones dirigidas contra periodistas, disidentes políticos y comunidades judías en Europa, Norteamérica y Australia.
Vínculo con el frente libanés y ruptura de treguas
El agravamiento de la crisis coincide con el llamado formulado por el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, instando a la población libanesa a confrontar la influencia de la milicia chiita Hezbolá en su territorio. Las hostilidades en el frente norte evidenciaron la vulnerabilidad de los acuerdos internacionales tras registrarse bombardeos recíprocos entre Israel e Irán, vulnerando de forma definitiva la tregua suscrita a inicios de abril.
La diplomacia de Teherán mantiene como condición indispensable para cualquier salida negociada al conflicto que se incorpore formalmente al Líbano en las cláusulas del acuerdo de paz, en un contexto donde las operaciones en territorio libanés registran un saldo que supera las 3,600 víctimas mortales.
