Unen esfuerzos para proteger el acceso a los alimentos de las comunidades más afectadas por los fenómenos climáticos.
El Ministerio del Ambiente (Minam) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de las Naciones Unidas formalizaron una alianza estratégica de cooperación técnica destinada a diseñar e implementar políticas públicas que mitiguen el impacto de la crisis climática sobre la seguridad alimentaria en las regiones más vulnerables del Perú.
Este acuerdo interinstitucional busca articular capacidades operativas para dar cumplimiento a los objetivos trazados en la Estrategia Nacional ante el Cambio Climático al 2050 (ENCC 2050) y las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDC), priorizando aquellas áreas geográficas con mayores índices de vulnerabilidad agrícola y riesgo de desabastecimiento nutricional.
Articulación de herramientas técnicas e información climática especializada
Durante el acto oficial, la ministra del Ambiente, Nelly Paredes, precisó que la suscripción de este convenio permitirá integrar el conocimiento científico del sector estatal con las metodologías globales del PMA para salvaguardar los sistemas productivos locales de subsistencia.
Bajo los términos establecidos, el Minam asumirá la provisión de modelamientos climáticos, datos cartográficos e información técnica especializada sobre adaptación ecosistémica; en contraparte, el organismo internacional transferirá herramientas analíticas, soporte metodológico y evidencia de campo para robustecer las capacidades adaptativas de las comunidades frente a fenómenos hidrometeorológicos extremos como sequías prolongadas, heladas y variaciones térmicas severas.
Vigencia del plan estratégico e impacto en la resiliencia comunitaria
La alianza bilateral, cuya vigencia inicial se fijó en un periodo de dos años, contempla el desarrollo inmediato de planes de trabajo específicos y presupuestos descentralizados para intervenir en las cadenas de suministro de alimentos y en los padrones de asistencia social de las zonas críticas.
Mediante este marco normativo, ambas instituciones reafirman el compromiso de fomentar el desarrollo sostenible y la resiliencia comunitaria, construyendo estructuras operativas de prevención que eviten la pérdida de cultivos de panllevar y garanticen el acceso continuo a una canasta básica calórica en favor de las poblaciones en condición de pobreza extrema y vulnerabilidad climática.
