Fuente: DepositPhoto
Ignorar al animal o aislarlo no son soluciones; especialistas recomiendan rutinas, estímulos y acompañamiento gradual para reducir el estrés.
La ansiedad por separación es uno de los problemas de comportamiento más comunes en perros, especialmente en los primeros días de adaptación a un nuevo hogar. Contrario a lo que muchos creen, ignorar al animal o encerrarlo en una habitación no ayuda a que se calme: estas prácticas pueden aumentar su miedo y sensación de abandono.
Los especialistas señalan que la clave está en crear rutinas claras y predecibles, acompañadas de estímulos positivos. Paseos previos, juguetes interactivos y espacios seguros permiten que el perro asocie la ausencia del dueño con experiencias tranquilas. Además, recomiendan salidas progresivas, empezando por periodos cortos y aumentando el tiempo poco a poco, para que el animal aprenda que el regreso siempre ocurre.
La Fundación Sr Perro Colega insiste en que la ansiedad por separación debe tratarse con empatía y paciencia. El vínculo emocional con el perro se fortalece cuando se le ofrece seguridad, compañía y actividades que lo mantengan ocupado. De esta manera, se evita que el animal desarrolle conductas destructivas o problemas de salud derivados del estrés.
La ansiedad por separación no se resuelve con castigos ni aislamiento, sino con rutinas, estímulos y acompañamiento gradual. Entender las necesidades emocionales de los perros es esencial para garantizar su bienestar y una convivencia sana con sus familias.
