El ministro de Defensa de Bolivia, Marcelo Salinas, presentó su renuncia este martes tras más de un mes de intensas movilizaciones sociales que exigen la dimisión del presidente Rodrigo Paz. Fuentes del Ejecutivo confirmaron la salida del funcionario, mientras trascendió que su reemplazo será Ernesto Justiniano, quien hasta ahora se desempeñaba como viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas.
Las protestas, lideradas por sectores obreros, campesinos, mineros y transportistas, surgen como respuesta a la peor crisis económica que enfrenta el país en cuarenta años. Ante la escalada del conflicto, el Gobierno ha dejado abierta la posibilidad de declarar un estado de excepción para movilizar a las Fuerzas Armadas en el control de las manifestaciones. Esta medida se ve facilitada por una reciente reforma en el Congreso que eliminó los límites presidenciales para decretar dicho estado y restringir libertades civiles.
A pesar de los constantes exhortos al diálogo por parte de la administración central, los dirigentes de las organizaciones civiles han mantenido su postura de rechazo. Actualmente, se reportan cerca de cien puntos de bloqueo en las carreteras nacionales, lo que ha duplicado la cifra de las últimas dos semanas y ha provocado un grave desabastecimiento de alimentos, medicinas y combustibles en ciudades clave como La Paz y El Alto, además de un incremento desmedido en los precios de productos básicos.
Finalmente, el Gobierno de Paz ha denunciado una supuesta estrategia para alterar el orden democrático, responsabilizando al exmandatario Evo Morales de impulsar la agitación social. Cabe precisar que Bolivia no recurría a un estado de excepción por convulsión social desde el año 2019, tras la crisis política que marcó el fin del gobierno de Morales bajo acusaciones de irregularidades electorales.
