Uso de vehículos exclusivos para el premier agudiza cuestionamientos tras la reciente ola de cambios en la estructura de Palacio.
Mediante la Resolución N° 000038-2026-DP/SGDP, el Despacho Presidencial, bajo la gestión de José María Balcázar, oficializó la asignación de vehículos oficiales exclusivos para el premier Luis Enrique Arroyo Sánchez y su secretario general, Alonso Tenorio Trigoso.
La norma, publicada el 25 de abril, se ampara en la Ley de Presupuesto 2026 con el argumento de optimizar el control de los bienes estatales en un periodo de alta inestabilidad política y constantes relevos en el entorno del Ejecutivo.
Excepciones y seguridad estratégica
La directiva no solo beneficia a la cúpula ministerial; también autoriza, de forma excepcional, el uso de unidades oficiales para el Subsecretario General, el Secretario del Consejo de Ministros y el Secretario de Seguridad de la Casa de Gobierno.
Según el documento, estas concesiones responden a necesidades operativas y de seguridad institucional críticas para las funciones estratégicas de Palacio, permitiendo una flexibilidad que la ley reserva para cargos de alta confianza mediante resolución pública.
Austeridad bajo la lupa institucional
Pese a la asignación de flotas, la normativa subraya una prohibición taxativa del uso personal de los vehículos, los cuales deben destinarse «estrictamente a fines institucionales». La Oficina General de Administración será la encargada de fiscalizar que no se vulneren los criterios de racionalidad y austeridad. Sin embargo, la medida se implementa en un clima de suspicacia, dado que busca proyectar orden en una administración que ha normalizado el uso discrecional de recursos.
El trasfondo: Una puerta giratoria de funcionarios
Este reordenamiento de beneficios vehiculares coincide con la reciente crisis de continuidad en el Despacho Presidencial. Cabe recordar que el 7 de marzo de 2026, José Luis Torrico renunció a la Secretaría General tras apenas 14 días en el cargo, siendo reemplazado de inmediato por Alonso Tenorio Trigoso. La llegada de Tenorio, un perfil técnico proveniente de la UNI, marca el intento del gobierno de Balcázar por estabilizar una gestión golpeada por la fugacidad de sus cuadros directivos.
