“El animal que disparó a los dos guardias nacionales pagará un precio muy alto” fue el contundente mensaje que publicó Donald Trump, desde Florida, en su cuenta de Truth Social, después de confirmarse la muerte de dos soldados de la Guardia Nacional estadounidense, atacados a tiros a pocos metros de la residencia presidencial. Los decesos fueron confirmados por Patrick Morrissey, gobernador de Virginia Occidental.
Medios de comunicación recogieron múltiples declaraciones de testigos. Un civil relató a Fox News 5 que hubo conmoción tras escuchar un par de disparos. Una mujer dio un testimonio similar a Reuters, indicando que escuchó dos detonaciones, y “vio a lo que parecían ser agentes del Servicio Secreto de EE. UU. corriendo tras alguien con una sudadera con capucha” según una cita textual de DW.
Efectivamente, el Departamento de Policía de Washington DC confirmó, a través de su cuenta en X, la aprehensión de un sospechoso, información respaldada por Associated Press. Recomendó a los ciudadanos alejarse del área que rodea a la escena del crimen mientras continúa el peritaje. Por el momento, no se han revelado identidades.
“La Casa Blanca está al tanto y sigue de cerca esta trágica situación. El presidente ya ha sido informado» informó por su parte Karoline Leavitt, secretaria de prensa de la Administración.
