El derrumbe de una de las torres del templo histórico de Junín no dejó heridos, pero sí daños materiales y preocupación por la falta de conservación.
La madrugada del lunes 3 de noviembre, un fuerte estruendo despertó a los vecinos de la ciudad de Junín. Una de las torres de la iglesia San Ignacio de Loyola, uno de los templos más antiguos de la región, colapsó parcialmente, generando alarma y dejando al descubierto el avanzado estado de deterioro de esta infraestructura construida en el siglo XVII.
Según reportes de medios locales, la estructura ya presentaba fisuras visibles en muros y torres, y había sido declarada en emergencia por el Concejo Municipal de Junín. Sin embargo, no se habían ejecutado trabajaos de conservación ni intervención preventiva, lo que habría acelerado el colapso.
El derrumbe afectó una de las campanas de bronce originales, considerada pieza de valor histórico. Afortunadamente, no se reportaron heridos, ya que el incidente ocurrió de madrugada y no había personas en el interior del templo.
Vecinos y autoridades locales han expresado su preocupación por el abandono del patrimonio religioso y cultural de la ciudad. La iglesia San Ignacio de Loyola no solo es un símbolo arquitectónico, sino también un espacio de identidad colectiva para la comunidad juninense.
Hasta el momento, ni el Ministerio de Cultura ni la Municipalidad Provincial de Junín han emitido un pronunciamiento oficial sobre acciones inmediatas para proteger lo que queda del templo o iniciar su restauración.
Especialistas en conservación del patrimonio han advertido que la falta de mantenimiento, la humedad, los sismos y el paso del tiempo son factores que ponen en riesgo muchas iglesias coloniales en el país. El caso de Junín se suma a una lista creciente de templos históricos que colapsan sin intervención oportuna.
Organizaciones civiles y colectivos culturales han iniciado campañas para exigir la declaratoria de emergencia patrimonial y la asignación de recursos para la restauración del templo. También se ha solicitado la participación de la Dirección Desconcentrada de Cultura de Junín y el apoyo de universidades especializadas en arquitectura y restauración.
