Se observa un creciente interés en vehículos con menor impacto ambiental.
Perú tiene una gran oportunidad para reducir la contaminación y ser más competitivo, pues el uso de vehículos con combustibles menos contaminantes como el gas natural y la electricidad está en aumento. A nivel mundial, el transporte es responsable del 13.7% de las emisiones de gases de efecto invernadero, por lo que la ONU urge a una transición hacia energías limpias para cumplir los objetivos del Acuerdo de París y mitigar el cambio climático.
Beneficios económicos y ambientales
El transporte consume el 80% del combustible en Perú, la mayoría diésel, del cual se importa el 70%. Según Erick García, presidente del Comité Consultivo de Transporte Sostenible, esta dependencia hace que las alzas internacionales afecten directamente los costos internos, impactando en toda la economía. Adoptar un transporte sostenible, utilizando fuentes energéticas locales, genera una mayor seguridad energética y competitividad.
Además de ser más amigables con el ambiente, estas energías son más económicas. Por ejemplo:
- Recorrer 100 km con gasolina cuesta S/ 37.
- Con gas natural, el costo se reduce a S/ 16.
- Con electricidad, el costo es aún menor: S/ 11.
La preferencia por los vehículos ecológicos es cada vez mayor. Desde 2005, la conversión a gas natural ha crecido significativamente, con más de 345,000 vehículos a gas activos en la actualidad. La venta de vehículos electrificados (híbridos y 100% eléctricos) también muestra un avance consistente, aunque aún con una participación de un solo dígito en el mercado total.
En el transporte de carga y pasajeros, el cambio es más lento. Daniel Rubio, de la empresa Modasa, señala que solo el 5% de los vehículos pesados usan gas o electricidad. Si bien los vehículos de energía limpia son más caros de adquirir, el ahorro a largo plazo en combustible es considerable. Por ejemplo, un bus a gas puede costar más, pero el ahorro en consumo llega al 50%.
A pesar del progreso, la transición enfrenta retos. Un ejemplo exitoso es el uso de buses 100% eléctricos por parte de la empresa Transportes Línea en la mina Antapaccay, demostrando que es viable incluso en condiciones extremas. Sin embargo, para la implementación a nivel nacional se requiere una red más amplia de estaciones de carga, especialmente en provincias.
Expertos como Erick García resaltan la necesidad de que el Estado nombre a un coordinador que articule los esfuerzos entre las diferentes instituciones para acelerar esta transición. Esto garantizaría un avance más rápido y eficiente hacia un sistema de transporte verdaderamente sostenible.
