Negocios con impacto ambiental positivo se benefician de programas de fomento.
La conservación ambiental y el desarrollo económico son dos elementos clave que pueden coexistir. En este contexto, diversas comunidades locales han comenzado a establecer negocios ecoamigables en las zonas marino-costeras de Perú, buscando proteger la biodiversidad de la región y asegurar un futuro sostenible.
Actualmente, 32 micro, pequeñas y medianas empresas (Mypimes) ubicadas en las costas de Lima, Piura, Callao, Ica, La Libertad y Lambayeque, se dedican a la sostenibilidad. Estos emprendimientos se enfocan en la eficiencia de recursos y energía, alimentación, moda, cosmética, bienestar y ecoturismo. En 2024, cuatro de estos negocios exportaron productos por un valor cercano a los $750,000, llegando a mercados en Colombia, Guatemala, México, España, Estados Unidos y Países Bajos.
Un representante del sector sostuvo que cada año más empresas adoptan prácticas responsables con el medio ambiente. Estas iniciativas innovadoras incluyen la producción de cuero a partir de desechos de pescado y otros biomateriales de la acuicultura, que se transforman en productos como billeteras, bolsos y mascarillas. Esto demuestra que es posible generar valor agregado y gestionar los recursos de forma responsable.
Además, todos estos negocios integran prácticas sociales inclusivas y ambientalmente responsables, fomentando el desarrollo sostenible al empoderar a las comunidades locales y promover la economía circular. En total, hay 135 econegocios registrados en el catálogo nacional.
Negocios sostenibles en áreas protegidas
Frente a la contaminación y la degradación del hábitat marino, los negocios ecoamigables se presentan como una solución viable para una gestión adecuada de estos ecosistemas.
Entre 2023 y lo que va de 2025, se han impulsado 30 emprendimientos en áreas naturales protegidas de Piura, Tumbes e Ica. Estas iniciativas, que fueron premiadas en un concurso nacional, contribuyen directamente a la conservación del litoral peruano.
Actividades que van desde la comercialización de yuyo y macroalgas hasta la oferta de turismo y artesanías, están dinamizando la economía local y, al mismo tiempo, garantizan la conservación de más de 270 hectáreas de ecosistemas marino-costeros y terrestres. Estos proyectos benefician directamente a más de 700 familias de 11 comunidades, combinando el desarrollo económico con la protección del patrimonio natural.
Un aspecto destacado es el enfoque en la equidad de género, ya que más del 30% de estas mypimes son lideradas por mujeres.
Un experto en el tema afirmó que los negocios ecoamigables no son una moda, sino una necesidad urgente para garantizar que las futuras generaciones puedan disfrutar de la riqueza y belleza del mar peruano.
