El presidente estadounidense, Donald Trump, subrayó ante el Parlamento israelí (Knéset) que el día en que se firma el final de dos años de guerra entre Israel y Hamás, es un momento «de profunda alegría, de gran esperanza, de fe renovada». El líder republicano afirmó que esta jornada marca no solo el cese del conflicto, sino el «fin de una era de terror y muerte».
«Nos reunimos en un día de profunda alegría, de gran esperanza, de fe renovada», declaró el mandatario al inicio de su intervención, minutos después de haberse reunido con familiares de los rehenes israelíes. Trump consideró que el acuerdo es «el fin de una era de terror y muerte y el comienzo de una era de fe, esperanza y de Dios», lo que será el inicio de «una armonía duradera para Israel y todas las naciones de lo que pronto será una región verdaderamente magnífica».
Amanecer histórico y agradecimiento árabe
Entre constantes aplausos, el presidente mostró su optimismo: «Creo firmemente que este es el amanecer histórico de un nuevo Oriente Medio».
El líder estadounidense expresó su «profundo agradecimiento a todas las naciones del mundo árabe y musulmán que se unieron para presionar a Hamás para que liberara a los rehenes y los dejara ir». Señaló que para lograr el acuerdo se recibió «mucha ayuda», incluso «de muchas personas que uno no sospecharía».
«Es un triunfo increíble para Israel y para el mundo que todas estas naciones estén trabajando juntas como socias por la paz», destacó Trump tras su llegada a Israel.
Trump fue recibido en el aeropuerto de Tel Aviv por el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, por el presidente del país, Isaac Herzog, y por su delegación en la que se encontraban su yerno Jared Kushner y su hija Ivanka.
Tras su discurso ante la Knéset y la reunión con familiares de los rehenes, su agenda continúa en la ciudad balneario egipcia de Sharm el Sheij. Allí se celebrará la llamada Cumbre de Paz, a la que asistirán más de treinta países, con la presencia de más de veinte jefes de Estado o de Gobierno.
