Tras el incendio que destruyó más de 80 viviendas en San Juan de Miraflores, los afectados afrentan una nueva incertidumbre: la posibilidad de ser reubicados y perder sus terrenos.
El incendio ocurrido el domingo 12 de octubre en la zona de Pamplona Alta, San Juan de Miraflores, dejó a más de 80 familia sin hogar. Las llamas consumieron viviendas precarias construidas con madera y calaminas, en un área donde el acceso de los bomberos fue limitado por la geografía del lugar. Aunque no se reportaron victimas mortales, la perdida material fue devastadora.
Los damnificados, que han vivido en el asentamiento humano 12 de junio por más de 20 años, ahora enfrentan una nueva preocupación: la posibilidad de ser reubicados por el Estado. Muchos temen que esta medida implique perder los terrenos que han ocupado y mejorado durante años “No queremos que nos lleven a otro sitio. Aquí hemos luchado por tener agua, luz, y nuestras casas”, expresó una vecina afectada.
El alcalde de San Juan de Miraflores, Daniel Castro, señaló que se está evaluando una reubicación temporal para garantizar la seguridad de las familias, pero aseguró que se respetará la posesión de los terrenos. Sin embargo, la incertidumbre persiste entre los vecinos, quienes piden garantías claras sobre su permanencia.
Mientras las autoridades gestionan ayuda humanitaria y evalúan soluciones, los damnificados de Pamplona Alta no solo enfrentan la pérdida de sus viviendas, sino también el miedo de que el incendio marque el inicio de un desarraigo. Su lucha ahora es doble: reconstruir lo perdido y defender el derecho a permanecer en el lugar que han llamado hogar por más de dos décadas.
