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Tercer ataque contra Translicsa en 2025 obliga a la empresa a operar con apenas 40 buses.
La empresa de transportes Translicsa se encuentra bajo asedio criminal tras ser víctima de un nuevo acto de extorsión en el distrito de San Martín de Porres. Sujetos desconocidos arrojaron una granada de guerra al interior de una de sus unidades cuando esta retornaba a su base en la zona de Chuquitanta, lo que ha provocado que cerca de 70 trabajadores paralicen sus actividades por temor a represalias.
Este incidente representa el tercer atentado que sufre la compañía en lo que va del año, lo que ha reducido su operatividad a solo 40 unidades para este martes, mientras el personal operativo exige garantías de seguridad inmediatas ante la escalada de violencia en el sector.
El ataque ocurrió la noche del lunes en el sector conocido como Pan de Azúcar. Según el reporte policial, un delincuente a bordo de una motocicleta aprovechó que la puerta delantera del bus estaba abierta para lanzar el artefacto explosivo frente al conductor. Ante la emergencia, efectivos de la Unidad de Desactivación de Explosivos (UDEX) de la Policía Nacional acudieron al lugar para neutralizar la granada, evitando una tragedia en el terminal terrestre.
La recurrencia de los atentados ha generado un clima de zozobra entre los empleados, quienes recordaron que este no es un hecho aislado. En abril pasado, un chofer resultó herido de bala durante un ataque en el cruce de las avenidas El Sol de Naranjal y Los Eucaliptos, donde los extorsionadores dejaron mensajes con números telefónicos para el cobro de cupos. Asimismo, en octubre, otra unidad fue baleada mientras se encontraba estacionada en la misma zona, aunque en esa ocasión el conductor logró salir ileso.
Crisis operativa y demanda de seguridad
Ante la persistencia de las amenazas, la mayoría de los trabajadores ha decidido suspender sus labores de manera indefinida. Los conductores, en declaraciones a RPP, manifestaron que no cuentan con la protección necesaria para cubrir sus rutas habituales por Lima Norte.
Actualmente, la flota de Translicsa opera a menos de la mitad de su capacidad, afectando directamente a los usuarios que dependen de este servicio, mientras se espera un pronunciamiento oficial de las autoridades sobre el resguardo de los terminales y paraderos.
