El 1 de junio inicia el monitoreo técnico para medir la preservación de la fauna en Yanachaga Chemillén.
El Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp) pondrá en marcha un nuevo proceso de monitoreo técnico del oso andino (Tremarctos ornatus) en el Parque Nacional Yanachaga-Chemillén, ubicado en la selva central peruana.
La iniciativa tiene como propósito central evaluar el estado de conservación actual de esta especie emblemática y optimizar los planes sectoriales destinados a su protección en los ecosistemas de alta montaña y selva alta.
Como fase preparatoria a las labores de campo, más de 30 especialistas, guardaparques y actores estratégicos participaron en un taller de especialización técnica en la provincia de Oxapampa, región Pasco. Durante cinco jornadas consecutivas, los equipos pertenecientes a diversas áreas naturales protegidas unificaron criterios metodológicos de rastreo, analizaron variables de conectividad ecológica y diseñaron estrategias orientadas a mitigar los conflictos por coexistencia entre el úrsido y las comunidades locales asentadas en las zonas de amortiguamiento.

El encuentro de capacitación contó con la participación de representantes del Parque Nacional Yanachaga-Chemillén, los bosques de protección Pui Pui y San Matías San Carlos, la Reserva Comunal El Sira, el Ejecutor de Contrato de Administración Kowen Antami, los gobiernos locales, el Gobierno Regional de Pasco y el Área de Conservación Privada Lluvias Eternas.
La conducción de las sesiones académicas estuvo a cargo de Robert Márquez, coordinador de la Alianza para la Conservación del Oso Andino (ABCA), quien fundamentó la necesidad de basar la toma de decisiones institucionales en censos rigurosos y en la cooperación interinstitucional para asegurar la viabilidad del hábitat natural del espécimen.
Antecedentes de alta densidad poblacional y proyecciones de la evaluación quinquenal
Las métricas derivadas del último censo biológico ejecutado en el Parque Nacional Yanachaga-Chemillén determinaron que la especie mantenía un índice de ocupación espacial superior a 0.90. Este registro matemático confirma una presencia estable, saludable y ecológicamente significativa dentro de los límites de la reserva natural protegida.
Los científicos y guardaparques del Sernanp prevén que los nuevos datos recogidos en el trabajo de campo permitan validar la estabilidad de la población o identificar incrementos en su densidad, lo que facilitará la reestructuración de las medidas de contingencia frente a las amenazas antrópicas, como la fragmentación del territorio y el cambio de uso de suelo.
Este monitoreo integral del oso de anteojos se desarrolla con una periodicidad fija de cinco años, consolidándose como la herramienta científica matriz para el diseño de políticas públicas de gestión de fauna silvestre en la Amazonía central del país.
