Con una inversión de US$700 millones, el puerto de San Juan de Marcona se posiciona como eje logístico clave para la minería nacional. Su eficiencia lo convierte en uno de los terminales más dinámicos del Pacífico Sur.
El puerto de San Juan de Marcona, ubicado en la región Ica, se ha consolidado como uno de los hubs logísticos más importantes del Perú, gracias a una inversión acumulada de US$700 millones y su creciente protagonismo en el comercio exterior. Según datos oficiales, este terminal ya mueve el 50% del cobre exportado por el país, convirtiéndose en un punto neurálgico para la minería nacional.
La infraestructura portuaria, operada por Jinzhao Mining Perú, ha sido clave para dinamizar el transporte de minerales desde el sur del país hacia mercados internacionales. Su ubicación estratégica y capacidad operativa permiten reducir tiempos de embarque y costos logísticos, lo que ha generado interés de nuevos inversionistas.
Además del cobre, el puerto también proyecta ampliar su capacidad para atender otros productos mineros y cargas generales, lo que lo posiciona como un centro de conexión regional entre Perú, Chile y Bolivia.
Especialistas del sector destacan que el desarrollo de Marcona no solo fortalece la competitividad minera, sino que también impulsa el crecimiento económico de Ica y genera empleo directo e indirecto en la zona.
Desde el sur, el Perú exporta más que minerales: exporta eficiencia, visión y futuro. Y en cada embarque que parte de Marcona, hay una señal clara de que el país avanza con fuerza desde sus raíces logísticas.
