El presidente José Jerí lideró en el Cusco la supervisión de las labores de emergencia tras el accidente ferroviario ocurrido el martes 30 en la ruta hacia Machu Picchu, logrando la atención de 107 pasajeros y la evacuación de 400 turistas.
Tras reunirse con autoridades regionales para asegurar la continuidad de las acciones de respuesta, el mandatario recorrió diversos centros de salud para verificar la calidad de la atención médica brindada a los heridos, quienes presentan mayoritariamente lesiones de carácter policontuso. El Ejecutivo, a través de una acción multisectorial, evalúa ahora la implementación de nuevos protocolos y soluciones tecnológicas para prevenir futuros siniestros en esta vía estratégica.
Gestión de la emergencia y atención de salud
La respuesta gubernamental se activó de manera inmediata tras el siniestro, permitiendo que unidades de auxilio público y privado evacuaran oportunamente a los afectados hacia establecimientos de salud en el Cusco, Ollantaytambo y Machu Picchu.
Durante su inspección técnica cerca de la medianoche en la sede del Gobierno Regional, el presidente Jerí coordinó con los líderes locales el seguimiento de la crisis para garantizar que ningún damnificado quedara sin asistencia.
En el ámbito clínico, el jefe de Estado recibió reportes directos del personal médico sobre la evolución de los 107 pacientes atendidos.
Paralelamente, el Ministerio de Cultura dispuso facilidades extraordinarias para los turistas que vieron interrumpido su acceso a la ciudadela inca, mientras que aproximadamente 400 viajeros fueron trasladados de forma segura hacia la capital regional para continuar con sus itinerarios o retornar a sus lugares de origen.
Con el fin de mitigar riesgos futuros, equipos técnicos de los ministerios de Transportes y Comunicaciones, Salud, y Comercio Exterior y Turismo han programado reuniones de trabajo con las autoridades del Cusco. El objetivo central de estos encuentros es el diseño de protocolos de seguridad reforzados y la integración de herramientas tecnológicas que optimicen el monitoreo de la vía férrea.
Esta estrategia conjunta busca no solo responder a la contingencia actual, sino transformar la gestión de la seguridad en el transporte turístico nacional, asegurando que los estándares de protección se alineen con la relevancia internacional del destino Machu Picchu.
