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Abrir el celular se ha vuelto, sin exagerar, un pequeño acto de riesgo. Un mensaje de un banco que nunca llamó. Un enlace que promete un premio. Así arranca buena parte del fraude digital que golpea hoy al Perú, y los números lo confirman: un informe de Experian junto con Edelman Intelligence, difundido en julio de 2026, encontró que casi tres de cada cuatro peruanos recibieron al menos un intento de estafa digital durante el último año. La tendencia, lejos de frenar, sigue acelerando.
El Perú encabeza el ranking de fraude digital en América Latina
Perú no solo enfrenta el problema regional; lo lidera. Según Experian, el 74% de los peruanos encuestados en cinco mercados de la región reportó haber recibido intentos de fraude, la cifra más alta entre los países analizados, por encima de México, Colombia y Chile. Casi la mitad de quienes recibieron un intento terminó cayendo en la trampa. En términos simples: uno de cada dos peruanos expuestos ya perdió dinero, datos personales, o ambas cosas.
Los casos concretos muestran la magnitud real del problema. En Lambayeque circuló una aplicación falsa que imita el servicio 5G de un operador conocido, mientras otros usuarios reportaron la clonación de su WhatsApp; en ambos escenarios las pérdidas superaron los S/ 20 000 en una sola operación, según medios locales. No son casos aislados: es un patrón que se repite semana tras semana, en distintas ciudades y con distintos disfraces.
Cómo operan los estafadores: phishing, apps falsas y redes abiertas
Un estudio detectó más de 350.000 amenazas digitales en Perú solo en los primeros meses de 2026, pertenecientes a 1.337 familias distintas de malware. Casi la mitad de esas detecciones —un 45%— corresponden a campañas de ingeniería social: phishing, scripts maliciosos y páginas que copian servicios reales. Códigos QR falsos, archivos PDF infectados y documentos de Office manipulados completan el arsenal. Casi el 10% de los ataques, además, explota vulnerabilidades conocidas desde 2017: muchos peruanos, simplemente, siguen usando sistemas sin actualizar.
Hay un factor que casi nadie menciona hasta que ya es tarde: la red desde la que nos conectamos. Revisar el saldo bancario en el wifi gratuito de un café, o pagar una compra en línea desde una red pública, expone datos que viajan sin cifrar y que cualquier persona con conocimientos básicos puede interceptar. Usar una herramienta como VeePN seguro en la computadora cifra esa conexión y reduce el riesgo de forma notable, incluso en redes que no controlas. No es una solución mágica, pero sí un paso que cuesta poco y que todavía muy pocos peruanos dan.
El papel de la inteligencia artificial en los nuevos fraudes
La inteligencia artificial cambió las reglas del juego. Ya no se trata de mensajes con errores de ortografía, fáciles de detectar a simple vista. Los audios que imitan la voz de un familiar, los chatbots que se hacen pasar por un asesor bancario y los textos redactados sin fallas gramaticales elevaron el nivel de sofisticación de un modo notable. El informe Future of Fraud Forecast 2026, de Experian, advierte que los delincuentes aprovechan la automatización y la interconexión digital para lanzar ataques cada vez más difíciles de identificar.
Como resultado, nueve de cada diez personas en Lima y Callao expresaron hoy preocupación por estas amenazas. Esa inquietud tiene fundamento: cuando la voz al otro lado del teléfono suena idéntica a la de un hijo o un jefe, desconfiar ya no basta. Hace falta verificar por otro canal —una llamada, un mensaje aparte— antes de mover un solo sol.
Quiénes están más expuestos
No todos los peruanos enfrentan el mismo nivel de riesgo. Los datos disponibles muestran diferencias claras según edad y lugar de residencia:
- Adultos de 34 a 44 años: el grupo más golpeado, con 76% de exposición a intentos de fraude.
- Residentes de Lima: 75% recibió algún intento, frente al 71% registrado en el resto del país.
- Mayores de 65 años: la exposición baja a 58%, aunque las pérdidas por caso suelen ser mayores.
- Usuarios frecuentes de billeteras digitales y apps bancarias: el canal preferido por los estafadores para robos directos.
La explicación no es complicada: quienes usan más servicios digitales —trabajo remoto, compras, pagos móviles— ofrecen más puertas de entrada, mientras que los adultos mayores, con menos costumbre de verificar remitentes sospechosos, tardan más en notar que algo anda mal.
Qué dice la ley y qué están haciendo las autoridades
El Perú cuenta con la Ley 30096, vigente desde hace más de una década, aunque la velocidad de las nuevas modalidades suele superar la capacidad de respuesta judicial. La Fiscalía Especializada en Ciberdelincuencia reportó que, entre enero y septiembre de 2025, más del 68% de las denuncias por delitos informáticos correspondió específicamente a fraude.
La SBS también advirtió, en julio de 2026, sobre el aumento de denuncias por suplantación de identidad y operaciones bancarias no autorizadas. Las entidades financieras reforzaron sus sistemas de verificación, sí, pero la primera línea de defensa sigue siendo el propio usuario: ninguna entidad puede protegerte de un enlace que tú mismo decides abrir.
«La mejor defensa contra el fraude digital no es la tecnología más costosa, sino el simple hábito de desconfiar antes de hacer clic.»
Cómo protegerse sin complicarse la vida
La buena noticia es que la mayoría de estos ataques dependen de un descuido puntual, no de una vulnerabilidad imposible de evitar. Quienes navegan sobre todo desde el navegador pueden sumar, sin instalar nada adicional en el equipo, una extensión de VPN para Chrome que cifra la conexión directamente desde la pestaña donde ya están trabajando. Es un cambio pequeño, pero reduce bastante la exposición cuando se navega desde redes que no son de confianza.
Otras costumbres, igual de simples, marcan diferencia:
- Verificar al remitente antes de abrir cualquier enlace, aunque parezca venir de un contacto conocido.
- Nunca compartir códigos de un solo uso (OTP) por teléfono ni por chat, sin importar quién los pida.
- Mantener actualizadas las aplicaciones y el sistema operativo del celular.
- Descargar apps únicamente desde tiendas oficiales, evitando enlaces externos o archivos APK sueltos.
- Activar la verificación en dos pasos en el correo, las redes sociales y la banca móvil.
El fraude digital en Perú seguirá creciendo mientras crezca la vida digital del país. Pero la brecha entre ser un blanco fácil y uno bien protegido casi siempre se reduce a hábitos pequeños, sostenidos en el tiempo, y a un puñado de herramientas ya al alcance de cualquiera.
