Foto: Perú Católico
Como todos los meses de octubre el Perú y varias partes del mundo se visten de morado porque se inician las celebraciones en honor al Señor de los Milagros y los creyentes se preparan con sus tradicionales hábitos morados para acompañar los recorridos del Cristo Moreno.
Al Señor de los Milagros, conocido también como el Cristo de Pachacamilla, el Cristo Morado, el Cristo de las Maravillas, el Cristo Negro o Señor de los Temblores, se le atribuye numerosos milagros.
Origen de la festividad morada

En 1655 un terremoto azotó Lima y Callao que ocasionó la destrucción de viviendas y templos dejando cientos de muertos, todo cayó excepto la imagen del Señor de los Milagros pintada por un esclavo natural de Angola de nombre Benito o Pedro Dalcón, quien dibujó la imagen de Cristo Crucificado por su gran devoción religiosa.
Esta pintura era adorada por los esclavos y le atribuían milagros, ya que tras el violento terremoto quedó intacta, sin ninguna resquebrajadura, a pesar de ser una pared débil.
En la actualidad, el lienzo que constituye la copia del pintado por el esclavo angoleño y enviado a reproducir por Sebastián de Antuñano, es el que sale en procesión acompañado por miles de devotos feligreses.
Otro hecho que sorprendió a los limeños es que el 20 de octubre de 1687 otro fuerte terremoto sacudió Lima y Callao, que según los cronistas duró cerca de 15 minutos. Como la primera vez todo se destruyó menos la parte donde se ubicaba la imagen del Cristo crucificado.
Este acontecimiento, hizo que Sebastián de Antuñano, impulsador de la devoción del Cristo Moreno, ordene la confección de una copia al óleo y consiga el permiso para que la imagen saliera en andas por las calles de Pachacamilla.
En 1746, Lima volvió a sufrir otro catastrófico terremoto. Sin embargo, cuando la imagen del Señor de los Milagros salió en procesión a las calles, la tierra dejó de temblar. Este hecho incrementó la fe hacia el Cristo Moreno.
Según la tradición, la primera persona que intentó borrarla huyó porque sintió escalofríos al tratar de hacerlo. A la segunda se le paralizó el brazo cuando iba a realizar el trabajo y la tercera, que era un soldado, desistió porque cuando se acercó a la imagen vio que esta se tornaba más bella y la corona de espinas del Cristo adquiría un color verde.
