Equipo técnico asesorará a los comerciantes para subsanar las observaciones de seguridad.
El Mercado Central de Trujillo, ubicado en la intersección de los jirones Gamarra y Ayacucho dentro del centro histórico de la ciudad, continuará con las puertas cerradas al público. La decisión fue comunicada por la Gerencia de Gestión del Riesgo de Desastres de la Municipalidad Provincial de Trujillo (MPT), tras constatar que persisten deficiencias técnicas de alto riesgo, principalmente en las instalaciones eléctricas, junto a una decena de observaciones sin corregir.
El titular del área, Richard Asmad Benites, precisó que durante la última fiscalización conjunta – realizada con la Subgerencia de Operaciones de Fiscalización y el Servicio de Administración de Inmuebles Municipales (SAIMT) – se detectó la presencia de cables expuestos, tableros de distribución en mal estado y la falta de llaves diferenciales, además de inconsistencias en los equipos de emergencia.
El funcionario recordó que la Inspección Técnica de Seguridad en Edificaciones (ITSE) es un procedimiento obligatorio regulado por ley para recintos de alta afluencia, con el fin de prevenir siniestros.
Ante la paralización de las actividades en este recinto que alberga a más de 250 conductores de puestos y dinamiza el comercio circundante de calzado, prendas de vestir y gastronomía, la gestión municipal encabezada por la alcaldesa encargada, Eiby Guibert, mostró su disposición de brindar asistencia para acelerar la reapertura. Para ello, los dirigentes del mercado firmarán un acta de compromiso mediante la cual se formalizará el plan de subsanación de las deficiencias detectadas.
En esa línea, Asmad Benites adelantó que desde el próximo lunes un equipo técnico de la MPT brindará asesoría personalizada puesto por puesto. El personal municipal orientará a los comerciantes en las adecuaciones necesarias para cumplir con los estándares de seguridad requeridos por la normativa.
La clausura del mercado se remonta al pasado 3 de agosto, fecha en la que los comerciantes y la comuna acordaron una suspensión voluntaria de 30 días para desmontar y reemplazar la estructura del techo, la cual presentaba un deterioro crítico. Durante dicho periodo, los vendedores fueron reubicados de forma temporal en el pasaje San Agustín.
Sin embargo, al culminar los trabajos previstos, la autoridad municipal identificó 18 observaciones adicionales, entre las cuales figuraba el incumplimiento del cambio total de la cobertura del techo. Esta situación ha prolongado la inoperatividad del principal centro de abastos del centro histórico trujillano por más de 40 días.
