La Marina de Guerra del Perú consolidó su presencia estratégica y científica en la Antártida con la reciente visita del Almirante Javier Bravo de Rueda Delgado a la Expedición ANTAR XXXII. Este despliegue, que utiliza como plataforma principal al buque oceanográfico polar B.A.P. Carrasco, reafirma el rol del Perú como Miembro Consultivo del Tratado Antártico y permite la ejecución de 26 proyectos de investigación en disciplinas como oceanografía, geología y biología, esenciales para comprender el impacto climático en el Pacífico Sur.
Sostenimiento de la Estación «Machu Picchu» y Cooperación Internacional
La misión garantiza la operatividad de la Estación Científica Antártica “Machu Picchu” y fortalece las relaciones bilaterales mediante el intercambio profesional. En esta edición, el B.A.P. Carrasco alberga a oficiales de marinas de nueve países, incluyendo Argentina, Estados Unidos, Corea del Sur y España.
Asimismo, la visita a la base brasileña “Comandante Ferraz” proporcionó insumos técnicos clave para la eventual construcción de una nueva estación científica peruana, bajo estándares modernos de modularidad y gestión ambiental.
La campaña ANTAR XXXII destaca por su magnitud operativa y su carácter inclusivo:
- Capacidad técnica: El B.A.P. Carrasco permite 98 días de navegación autónoma en entornos extremos.
- Dotación: 76 tripulantes, con una participación histórica de 31 mujeres entre científicos y personal naval.
- Alianzas: Articulación con instituciones nacionales como IMARPE e INGEMMET, además de universidades locales y centros extranjeros.
Proyección estratégica y Política Nacional Marítima
Más allá de la labor científica, esta expedición se alinea con la Política Nacional Marítima, asegurando la defensa de los intereses nacionales. La evaluación directa en el terreno permitió identificar lineamientos para que las futuras campañas sean más estructuradas, ratificando al B.A.P. Carrasco como el componente marítimo determinante para la ciencia antártica peruana.
