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Con más de 1,045 casos y al menos 5-6 fallecidos reportados principalmente en Piura, Tumbes, Loreto y Amazonas debido a lluvias e inundaciones, el Perú enfrenta un incremento de la leptospirosis en lo que va del 2026.
La Diresa confirmó que los casos en observación se duplicaron en menos de dos meses, alcanzando los 117 contagios. La peligrosidad de la nueva cepa, sumado al avance del dengue y la crisis de salubridad mantiene en alarma general al sistema de salud en el norte del país, principalmente en Piura.
La leptospirosis es una zoonosis que padecen varios animales domésticos y silvestres; varía desde una afección inaparente hasta una enfermedad mortal. Las infecciones humanas aparecen por contacto directo con orina o tejidos de animales infectados, o bien de forma indirecta, por contacto con agua o tierra contaminadas.
La leptospirosis puede ser una enfermedad profesional (granjeros, trabajadores de cloacas, mineros, personal militar, veterinarios y otros profesionales quienes trabajan con animales), pero la mayoría de los pacientes se exponen de manera accidental durante actividades recreativas (por ejemplo, nadar en agua contaminada).
Otras fuentes son los perros y las ratas y los lugares contaminados con su orina (cloacas, sótanos…).
La leptospirosis es una de las zoonosis más comunes y un importante problema de salud pública, aunque se desconoce la prevalencia real de esta enfermedad.
La infección es comúnmente transmitida a humanos cuando el agua que ha sido contaminada por orina animal se pone en contacto directo con lesiones en la piel, ojos o por las mucosas.
En zonas no tropicales, los casos de leptospirosis son estacionales, donde la mayoría ocurren entre agosto y septiembre o entre febrero y marzo, según los especialistas.
