Las investigaciones aportan datos inéditos sobre la alimentación, la dinámica social y las prácticas rituales de sus antiguos pobladores.
Los recientes trabajos de investigación y conservación ejecutados en el subsector Muralla Oeste del sitio arqueológico de Marcahuamachuco han permitido profundizar en el estudio de las comunidades prehispánicas que habitaron la zona hace más de un milenio, informó la Unidad Ejecutora 007 Marcahuamachuco del Ministerio de Cultura.
Durante las excavaciones se recuperaron restos óseos humanos y faunísticos, así como fragmentos cerámicos y material lítico, cuya datación relativa ubica la ocupación del área entre los años 850 y 950 d. C. Entre las evidencias destaca una vasija con la figura modelada de la cabeza de un puma, pieza vinculada con probables actividades ceremoniales y de culto.
Alimentación, ritos e intercambio regional en la época prehispánica
El análisis zooarqueológico reveló la presencia de camélidos y cuyes en la dieta regular de la población, evidenciando los patrones de consumo e interacción con el entorno natural. El titular de la Unidad Ejecutora 007, Manuel Ruperto Cerdán Vergel, destacó la prominencia de las actividades rituales y festividades en la cohesión comunitaria del asentamiento.
Asimismo, el estudio de los estilos cerámicos sugiere la existencia de redes de intercambio comercial y cultural con regiones como Cajamarca y Huancavelica, lo que amplía la comprensión sobre el nivel de integración territorial y la complejidad social alcanzada por esta civilización en los Andes septentrionales.
