“La dictadura disfrazada de democracia”… Por Octavio Huachani Sánchez

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En nuestro país la democracia se ha convertido en una fachada que esconde el autoritarismo de una  mayoría congresal, que fue obtenida en elecciones lo que, según ellos, les confiere legitimidad para arrasar con la oposición.

Olvidan estos señores que no son las elecciones lo que otorga legitimidad a la democracia sino es el respeto a la oposición porque una democracia sin una oposición con ideologías distintas no es democracia ni nada que se le parezca. Todo acuerdo o ley obtenida a la mala haría más frágil ese supuesto poder.

Más aún en un país como el nuestro dominado por una corrupción que ha tocado las puertas de los principales poderes del Estado, la oposición es garante de una democracia real, tangible.

Tienen que tener en cuenta que el hecho de ser mayoría en el Congreso no los hace dueños de la verdad. Que solo a los dictadores les gusta gobernar sin tener oposición.

Es un error creer que además de arrasar con la oposición en el Parlamento pueden hacerlo con la población ignorando sus justas protestas o reclamos. Tampoco coactando el derecho de informar de los medios de comunicación para evitar críticas o denuncias porque la libertad de opinión, de expresión y de manifestación también puede ejercerse en las redes sociales.

Cuando luego de su presentación en el Congreso, Keiko Fujimori declaró que estaba dispuesta a dialogar nuevamente con el presidente Vizcarra para luego asegurar que la Comisión de Constitución, que preside Rosa Bartra, le estaba dando “velocidad” al debate sobre los proyectos de reforma de administración de justicia planteados por el Ejecutivo sonó a burla cuando

ayer, ante la sorpresa de todos, la congresista fujimorista puso en debate el pre dictamen sobre la reforma constitucional para modificar el sistema de elección de miembros del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM), las modificaciones a los artículos 182º y 183º de la Carta Magna, puntos que han desatado gran controversia ya que según la propuesta, -elaborada por la Secretaría Técnica de la comisión-, es el Congreso el que designe, a partir de una terna propuesta por el Poder Ejecutivo, a los jefes de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) y del Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (RENIEC), los cuales, hasta ahora, eran nombrados por el CNM.

Como se recuerda los proyectos de reforma constitucional que el Gobierno espera llevar a un referéndum antes de que termine el año si acaso el Congreso no los aprueba, incluyen cambios en el CNM, la implementación de un Congreso bicameral, la prohibición de financiamiento privado a campañas políticas y la no reelección de parlamentarios.

Sobre la segunda reforma planteada por Vizcarra, el presidente del congreso, Daniel Salaverry, sostuvo que la reforma política recién estará plasmada dentro de tres años y que todavía hay mucho tiempo para el debate de estos temas.

La actitud procrastinadora de Salaverry nos hace recordar las palabras de la lideresa de Fuerza Popular cuando  rechazó que el Ejecutivo apresure el referéndum “con una política populista”.

Pero Keiko, adelantando opinión, también dijo que Chávarry “debe continuar al frente de la Fiscalía (…)”. Fujimori Higushi no tiene en cuenta los audios que involucran al fiscal de la nación en actos ilícitos, tampoco los pedidos de la junta de fiscales y la población que reclaman la salida de Chavarry.

En medio de este escenario el presidente Martín Vizcarra declaró en Tacna: “Yo sabía que (la reforma política y judicial) no era una decisión fácil, sabía que me iba a enfrentar contra la delincuencia, contra políticos corruptos, y jueces y fiscales que arreglan procesos bajo la mesa, pero eso es lo que reclama el pueblo”, afirmó.

Pero como dice la canción interpretada por Héctor Lavoe, “todo tiene su final, nada dura para siempre”. Aquellos afectos a la tiranía siempre toman decisiones absurdas que terminan debilitando un poder que siempre resulta efímero.

Los devotos de dictadores no resisten la tentación de eliminar a sus  opositores. Para ellos la palabra libertad no existe. Pero al final es la voz del pueblo la terminará por imponerse.

Advertidos están.