Por Valeria Cavero – Nota Especial
El 22 de enero de 1946, en la Universidad Nacional de Trujillo (UNT) se graduó la primera generación de alumnos que apostaron por una oportunidad educativa novedosa en aquel entonces. En esta casa de estudios, surgió la primera Facultad de Ingeniería Química en nuestro país.
Aunque el Perú ya había visto avances de esta rama específica, mediante carreras de Química con enfoque industrial en el siglo XX, la iniciativa de la UNT representó el comienzo de su institucionalización. Con la salida de estos profesionales al mundo laboral, se pavimentó el camino para una profesión destacada y de múltiples aplicaciones. En su honor, hoy celebramos el Día Nacional del Ingeniero Químico.
Ingeniería química: Ciencia e industria
De acuerdo a UTEC, la ingeniería química es “una disciplina que aplica conocimientos de química, física, matemáticas y biología para diseñar, optimizar y supervisar procesos industriales”. En su página oficial, la universidad señala que tiene el propósito de “transformar materias primas en productos de alto valor y utilidad, como alimentos, medicamentos, combustibles o materiales avanzados”. Tiene, entonces, cabida en diferentes rubros primarios. La ingeniería química se encarga de “problemas complejos a nivel industrial” que resuelve creando soluciones para su diseño y control.
En este contexto, el ingeniero químico transforma la materia prima que se le otorga en productos útiles. Varios elementos de uso cotidiano, como los artículos de plástico, no suelen tener mayor relevancia para el común de la población. Sin embargo, para estos especialistas, desarrollar los procesos asociados a su fabricación es parte del día a día. Desde el sector alimentario, pasando por el farmacéutico hasta llegar al energético, los ingenieros químicos procuran el buen funcionamiento de industrias vitales para la sociedad.
Los desafíos en el Perú
Pese a su carácter imprescindible, en nuestro país aún se requiere impulso para esta ingeniería. El Colegio de Ingenieros del Perú (CIP) registró 17, 216 ingenieros químicos colegiados en un período de 60 años (1962-2022). Esta cifra supone el 5.77% de profesionales graduados en carreras de ingeniería. En una entrevista para El Noticiero Fiorella Cárdenas, Directora de la carrera de Ingeniería Química de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), plantea un punto importante: la época actual demanda especialistas capacitados en ciencia y tecnología.
“El Perú enfrenta actualmente una escasez notable de ingenieros químicos. A medida que las industrias evolucionan y buscan adaptarse a los desafíos ambientales y tecnológicos, la necesidad de profesionales con esta experiencia se ha vuelto más apremiante que nunca”, sostiene. Esta misma universidad, dirigió un estudio que concluyó que más de 1400 empresas podrían necesitar ingenieros químicos.
Un ejemplo de talento nacional en esta área es Carlos Montoya, ingeniero químico trujillano y fundador de la empresa Tauro Color. Con apoyo del Centro de Innovación Productiva y Transferencia Tecnológica del Cuero, Calzado, Textil, Confecciones e Industrias Conexas (CITEccal), creó “Super Jebe”, un pegamento ecológico para la industria del calzado.
