El 7 de enero de 1872, mediante un Decreto Supremo aprobado durante el gobierno de José Balta, se llevó a cabo la creación política del departamento de Lambayeque, uno de los 24 que actualmente conforman nuestro país. Ubicado en la zona septentrional, limita con Piura (norte), Cajamarca (este) y La Libertad (oeste). Se trata del segundo departamento con menor extensión territorial en el Perú, después de Tumbes. Asimismo, es el tercero con mayor densidad poblacional.
Si bien se registra otra fecha (1 de diciembre de 1874) como el día de oficialización por dispositivo legal, la población también recuerda la formación condicional del territorio impulsada por el presidente Balta, proceso que se estancó con su asesinato el 26 de julio de 1872. Dada la paciente espera y participación activa de sus antepasados en la consolidación del departamento, los lambayecanos celebran esta fecha como una oportunidad para honrar su fascinante historia.
Lambayeque: Joya del norte peruano
Tras el auge de la cultura moche en el territorio, en el departamento se desarrolló la cultura Lambayeque o Sicán, considerados sucesores de la soberanía en la costa norte. De acuerdo al portal del Centro Arqueológico El Brujo, esta civilización precolombina se desarrolló entre los años 900 y 1350 d.C. Fueron pioneros en habilidades de supervivencia y técnicas artísticas, destacando en la agricultura, textilería, cerámica y lapidaria, el tallado de piedras preciosas y semipreciosas.
Sin duda, la disciplina que los caracteriza es la orfebrería. Los Lambayeque crearon maravillosas máscaras funerarias, así como un popular símbolo de peruanidad: el Tumi, cuchillo ceremonial que representa a Naylamp, personaje clave en la mitología local, al considerarse fundador de la civilización. Eventualmente, este gran imperio se integró a la civilización chimú, alrededor del 1375 d.C.
Durante la expansión del yugo español, se creó la ciudad de Lambayeque en 1533, por orden del Virrey Conde de Nieva. De acuerdo a una reseña histórica del Banco Central de Reserva del Perú, se priorizó la siembra de caña de azúcar en el territorio a partir de 1570, y la industria alrededor de ella florece cuando el hijo del encomendero de Collique, promotor del rubro junto al encomendero de Reque, funda el primer Ingenio Azucarero Collique, en 1585.
La bonanza económica para Lambayeque, entonces parte del Corregimiento de Saña, llegó alrededor de 1720. Tras sufrir invasiones de piratas ingleses de 1686, el crecimiento económico se alzó gracias a la fructífera industria azucarera, que admitió la exportación a Europa y Estados Unidos durante el siglo XIX.
Durante la República, en 1820, la ciudad de Lambayeque se convirtió en una de las primeras en adherirse a la causa independentista. Motivados por Juan Manuel Iturregui, un grupo de valientes pobladores, liderados por Pascual Saco Oliveros, se enfrentó a los cuarteles realistas. Según la plataforma del Estado peruano, tras proclamar su independencia la noche del 27 de diciembre del mismo año, Lambayeque se convirtió en un gran apoyo para el Ejército Libertador, que recibió de su parte hombres, dinero y otros recursos.
El Perú saluda a Lambayeque
La creación política de Lambayeque es uno de los primeros eventos en el calendario regional del Perú. Si bien no se ha publicado una agenda cultural oficial, el departamento sí está recibiendo el reconocimiento de entidades públicas y privadas. En su página oficial de Facebook, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) envió un saludo especial a la población lambayecana, y reconoció la importancia de esta tierra con curiosidades estadísticas:
“Uno de sus principales motores es el sector agropecuario: cuenta con 225 mil hectáreas agrícolas, de las cuales el 73 % pertenece a personas naturales, según datos del Banco Central de Reserva del Perú.”
