El Ministerio de Salud (Minsa) ha declarado oficialmente la alerta amarilla en todos los establecimientos sanitarios del Perú, con el objetivo de garantizar una respuesta rápida ante cualquier eventualidad.
Esta medida preventiva se implementa estratégicamente para cubrir el periodo de celebraciones de Navidad y Año Nuevo, épocas en las que se registra un incremento en las urgencias médicas.
Según la normativa vigente, la alerta amarilla se activa cuando existe una «probabilidad inminente» de que ocurran incidentes que demanden una reacción inmediata de los servicios de salud.
Bajo este estado, los hospitales y centros de salud a nivel nacional deben optimizar sus planes de contingencia y auxilio, asegurar la disponibilidad de personal y suministros médicos, y reforzar la capacidad operativa para el manejo de emergencias.
La coordinación de esta alerta recae sobre la Digerd (Dirección General de Gestión del Riesgo de Desastres y Defensa Nacional en Salud), entidad que trabajará de la mano con las Direcciones Regionales (Diresa), las Gerencias Regionales (Geresa) y las Diris para supervisar que cada centro de salud cumpla con los protocolos establecidos.
