A finales del año pasado recibimos la triste noticia del fallecimiento de Bobi, el perro más longevo del mundo, con unos formidables 31 años. Este acontecimiento reavivó la conversación en torno a un deseo que todos los dueños de perros comparten: que sus mejores amigos vivan el mayor tiempo posible. Hallar una solución para extender sus años (y calidad) de vida es una de las mayores metas para los expertos y dueños.
En diálogo con el medio La Nación, Audrey Ruple, epidemióloga veterinaria de Virginia Tech, ahondó en las decisiones que pueden contribuir a dicho bienestar prolongado.
Ruple forma parte del Proyecto de Envejecimiento Canino, iniciativa de un equipo de científicos que busca activamente una forma de alargar la expectativa de vida de los canes, a la par de promover la importancia de procurar una ancianidad saludable para ellos. “A medida que los humanos desarrollamos un vínculo individual con nuestros perros, pensamos en su esperanza de vida de la misma manera que pensamos en la nuestra”, detalla. A continuación, algunas recomendaciones de los especialistas para cuidar de un perro el mayor tiempo posible.
Ejercicio y constancia: Mantenerlos activos, refieren los especialistas, da lugar a “mejor salud cognitiva y menos problemas de enfermedades”. La Asociación para la Prevención de la Obesidad en Mascotas recomienda 30 minutos de actividad al día, dependiendo de su raza y peso.
Amigos: Los científicos indican que los perros “necesitan conexiones sociales para su bienestar”. Un estudio de 2023 reveló que los perros con más conexiones humanas y animales eran menos propensos a tener diagnósticos.
Esterilización: De acuerdo a los expertos, “los perros que fueron esterilizados viven más que aquellos que no lo están”. Esta práctica aplicada a las hembras reduce el riesgo de cáncer, y en los machos previene que este se localice en los testículos y la próstata.
Alimentación: Sin duda, la dieta es uno de los aspectos vitales. Erik Olstad, profesor adjunto de atención primaria en la Facultad de Medicina Veterinaria de UC Davis, indicó que la sobrealimentación no solo es un problema recurrente, sino que también es un detonante para enfermedades con potencial letal, como la gastroenteritis hemorrágica. Es necesario elegir el alimento y sus porciones en función al tamaño y raza del perro.
Visitas al veterinario: Los estudios determinaron que “los perros que van al veterinario regularmente tienen un 30% menos de probabilidad de sufrir enfermedades crónicas”. Lo recomendable es llevarlos 1 vez al año.
Cuidado dental: Las enfermedades bucales tienen el riesgo de provocar infecciones o inflamación que pueden convertirse en un problema más grave. Por ello, se aconseja cerciorarse de que la salud dental del perro esté en orden, por lo menos, unas cuantas veces por semana.
