Hallazgo en su vivienda de más de 4000 restos óseos permitió destapar décadas de asesinatos en impunidad.
El feminicida serial Andrés Filomeno Mendoza Celis, conocido públicamente como el “Caníbal de Atizapán”, falleció tras permanecer recluido en prisión y ser trasladado para recibir atención médica especializada debido a padecimientos de estenosis traqueal y neumonía nosocomial.
El sujeto acumulaba múltiples sentencias condenatorias que incluían una pena vitalicia, una condena de 92 años de prisión y seis sentencias adicionadas de 55 años de cárcel, las cuales le fueron dictadas entre los años 2022 y 2024 por la comisión de los delitos de feminicidio, homicidio y desaparición de personas cometidos a lo largo de cuatro décadas en el Estado de México.
La captura de Mendoza se concretó el 15 de mayo de 2021 tras el feminicidio de Reyna González Amador en Atizapán de Zaragoza. La intervención fue posible gracias a que el esposo de la víctima, un oficial de policía en activo, rastreó su paradero hasta el domicilio del agresor y logró ubicar el cuerpo sin vida de su cónyuge dentro de un cuarto oculto situado en el sótano.
Las posteriores inspecciones y cateos periciales en el inmueble desenterraron un total de entre 4300 y 4900 fragmentos óseos humanos enterrados y ocultos entre las paredes, además de pertenencias, identificaciones oficiales, fotografías, bolsos femeninos, calzado, grabaciones en formatos VHS de 9 milímetros y un cuaderno manuscrito con los nombres de 29 víctimas potenciales, entre las que se sospecha el crimen de un menor de siete años llamado Édgard.
Sin embargo, debido al severo deterioro de la mayor parte de las evidencias óseas para las pruebas de ADN, las autoridades del Estado de México solo habían logrado identificar formalmente a seis de las víctimas hacia febrero de 2022.
Modus operandi y visibilización de los crímenes
Las investigaciones de la Fiscalía Central de Género del Estado de México revelaron que el feminicida inició sus crímenes desde la década de 1990 y mantenía un patrón recurrente basado en abordar, cortejar e invitar a comer a trabajadoras de bares locales a quienes luego agredía tras ser rechazado.
Entre las víctimas identificadas en sus registros figuran Norma «N», desaparecida en 2011 cuando trabajaba en el bar El Barrigón; Berenice Sánchez Olvera, empleada del establecimiento El Marinero; Alyn, Gardenia y Flor Ninive, a quien privó de la vida en octubre de 2016. Asimismo, en 2019 capturó a Rubicela, una repartidora de comida por aplicación a la que abordó mientras recogía un pedido en un restaurante.
Ante la trascendencia del caso y con el propósito de evidenciar la gravedad de la crisis de violencia contra las mujeres en el país, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) produjo en junio de 2022 la miniserie documental titulada Caníbal, indignación total.
