Por María del Pilar Tello- Artículo de Opinión
La creciente polarización entre Estados Unidos y China ha reconfigurado el tablero geopolítico mundial. En ese escenario, América Latina y el Caribe aparecen nuevamente interpelados como región “en disputa”, presuntamente obligados, a elegir entre dos gigantes. Esta visión, además de simplista, resulta profundamente equivocada.
Estados Unidos abandonó América Latina durante más de una década. Mientras concentraba su atención en Medio Oriente y en su competencia tecnológica con China, la región quedó relegada. China ocupó el espacio con una política de largo plazo: inversión en infraestructura, comercio, financiamiento y presencia estratégica. El megapuerto chino en el Perú es la expresión más visible de una integración que ya no puede revertirse.
La idea de que la región puede volver a ser el patio trasero de Estados Unidos desconoce la irreversibilidad de los procesos geopolíticos. Incluso proyectos alternativos impulsados desde Washington no alteran el hecho fundamental: América Latina forma hoy parte del eje Asia-Pacífico.
Pero aceptar esta realidad no implica alinearse automáticamente con China. El verdadero desafío es salir de la lógica binaria. América Latina no debe elegir entre dos polos de poder, debe construir su propia estrategia de autonomía.
En este punto, la Unión Europea aparece como un socio natural. No solo por la historia compartida, sino por una visión común basada en el derecho, los valores democráticos, la regulación de la tecnología y la defensa de los derechos fundamentales. Europa ofrece cooperación institucional.
El fortalecimiento de los BRICS, bajo el liderazgo de Brasil, abre un espacio de no alineamiento contemporáneo. No se trata de crear un nuevo bloque ideológico, sino de ampliar márgenes de maniobra frente a un mundo cada vez más polarizado.
Para el Perú y para la región, la pregunta clave no es con quién alinearse, sino cómo preservar soberanía, dignidad y desarrollo en un contexto global complejo. La respuesta no está en elegir entre Estados Unidos o China, está en diversificar alianzas, fortalecer instituciones y apostar por una inserción internacional inteligente.
América Latina puede dejar de ser escenario de disputas ajenas. Pero para ello debe atreverse a pensar estratégicamente y a construir su propia voz en el mundo. Y en esto el Perú tiene mucho que decir.
